PREDICAS PARA JOVENES

Aprendiendo a conocer a Dios Cada dia mas

Archivar como 17/01/09

La pregunta que todo líder juvenil debe hacerse

Publicado por fielcristiano en enero 17, 2009

La pregunta que todo líder juvenil debe hacerse
Por Karen Lacota

Por qué hacemos lo que hacemos, en otras palabras, por qué tomamos la desafiante labor de ser líderes de jóvenes, en un momento en que todo parece indicar que el tiempo en el que vivimos es el más complejo, donde la vida cristiana es sólo una opción más en el extenso menú de diversidades que ofrece el mundo actual.

Lo hacemos porque tenemos un compromiso genuino con Dios por generar una contracultura, por quebrar el sistema de este mundo, por una necesidad de producir un cambio que conlleve a una transformación, a una ruptura de estructuras de pensamientos que han mantenido cautivas a generaciones. Porque no desconocemos el plan básico del enemigo para destruir los propósitos de Dios en la vida de nuestros jóvenes. No lo ha cambiado con el correr de los tiempos; solo han cambiado las estrategias, las formas, y los medios que ha utilizado para la transmisión de filosofías humanas que marcaron con engaño y confusión todos los tiempos, trazando una línea divisoria entre Dios y el hombre, y que nada tienen que ver con el plan diseñado por Él.

Lo hacemos porque hemos sido creados para este propósito.
Miremos a una joven en la Biblia, Ester, recientemente electa por el rey de Persia como su reina, en medio de una sociedad que está a punto de ser conmocionada, y en la que ella tendrá una participación que marcará el rumbo de su pueblo. En escena aparece un pariente, Mardoqueo, éste oyó sobre un complot para asesinar a todos los judíos que viven en Persia. Pone al tanto a Ester, quien en un primer momento no piensa hacer absolutamente nada para impedirlo. Cuando entonces escucha de parte de su tío las palabras que revelarán a Ester su propósito: “…Dios te colocó en el trono precisamente para un momento como éste”. Al igual que Ester hemos sido escogidos para este tiempo, es nuestro momento en la historia.
Servimos a ésta generación porque ese es el propósito de Dios para nuestras vidas… a esto hemos sido llamados.

Lo hacemos porque creemos en ésta generación.
Sabemos que los jóvenes tienen el potencial de transformar nuestras sociedades cuando sembramos los principios de Dios en sus vidas.
Nos encontramos en una cultura pluralista en donde nuestros jóvenes batallan día a día por defender su fe, y mantenerse inquebrantables a los principios que han recibido. Esto me recuerda a Daniel y sus tres amigos que fueron llevados a Babilonia para servir dentro del palacio al rey Nabucodonosor. De una educación judía, con enseñanzas cimentadas en los preceptos de Dios, pasaron a vivir en una cultura del relativismo, donde se encontraron con una realidad que no conocían, un mundo fuera del suyo, una sociedad amoral, regida por ideologías basadas en el hedonismo y donde constantemente tenían que decidir a quien agradar. Mantenerse inalterables en un mundo que ofrece diversos estilos de vida como una opción válida, demanda un sólido fundamento de los principios de Dios en sus vidas; evidentemente éstos cuatros jóvenes lo tenían y eso se evidencia cuando enfrentaron situaciones que ponían en riesgo su compromiso con Dios.

Entonces, enseñarles el carácter de Dios más que sólo ayudarlos a sobrevivir su juventud es la mayor responsabilidad que tenemos. Debemos enseñar, no una nueva filosofía de vida, sino la Palabra de Dios que con su verdad absoluta e inmutable, que trasciende el tiempo y el espacio, determinará sus decisiones, y que al igual que los tres amigos de Daniel cuando su fe pase por el fuego escogerán desafiar al sistema, y mantenerse firmes antes que honrar y adorar a otro dios que no fuera el suyo (Dn.3:28), aún cuando sus vidas e intereses estén en riesgo.
El Dr. Lucas Leys menciona en su libro “El ministerio Juvenil Efectivo” que:
“Ser líder de jóvenes es tener el privilegio de sembrar en el terreno más rico y afectar sus vidas en esa etapa. Es influenciar décadas de decisiones y de relaciones humanas”

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Mis errores en el ministerio juvenil

Publicado por fielcristiano en enero 17, 2009

Mis errores en el ministerio juvenil
Por Jay Arisso

Muchas veces escribimos de nuestros éxitos para que otros aprendan de ellos. Creo que eso es excelente, pero tenemos que tener cuidado de no olvidar que el éxito costó un precio. Así que decidí escribir un poco sobre mis errores para que otros puedan aprender de ellos y ojalá no cometerlos. Aunque no son todas mis burradas, porque llenaría una casa de libros con mis errores, son los que más se destacan en mi carrera en el ministerio juvenil. Espero que puedan aprender de ellos y evitarlos.

Error #1 No pasar más tiempo a solas fuera de lo que sea el ministerio juvenil
Me di cuenta que cuando estaba solo, no podía pensar en nada más que el ministerio. Aunque muchos piensan que esto es pasión y es bueno, a veces no lo es. La pasión te puede llevar a cometer un gran error. Mientras que pasaba tiempo con Dios, me encontraba platicando con Él solamente sobre las cosas del ministerio como si Él no las supiera. Hay un gran problema si no puedes pasar tiempo a solas sin dejar de pensar en el ministerio.

Pasar tiempo con tu familia sin platicar ni pensar en el ministerio juvenil es súper importante para tu salud emocional y espiritual. En esos momentos serás renovado, pero más que todo, le daras tiempo a esos seres queridos que se merecen toda tu atención.

La verdad es que todavía soy tentado a pensar en el ministerio todo el tiempo. Pero la diferencia es que cada vez que me doy cuenta de lo que estoy haciendo, a propósito me pongo a pensar en la grandeza de Dios. Eso me recuerda que yo no soy nada sin Él. Me recuerda de Su poder infinito. Y que hay más en Él que en lo que yo hago para Él.

Error #2 Dejar que otros guíen un cambio en la visión, en lugar de la estrategia
En los momentos difíciles, se me hizo muy fácil pensar que quizás cometí un error en mi visión para el ministerio. En esos momentos, yo buscaba en otras personas la respuesta, y aunque es bueno buscar consejos, entiendo ahora que no todos los consejos son buenos. Solamente Dios conoce completamente la visión que Él te dio, solamente Él puede darte la respuesta completa. A veces, las personas nos dan consejos desde su perspectiva de como ellos piensan que tu visión debe ser, y eso es peligroso para ti y para la visión personal que Dios te ha dado. Un buen líder sabe tomar opiniones, analizar esas opiniones y aplicar solamente lo relativo para su ambiente. El cómo llegar a la visión se cambia a cada rato, pero no podemos dejar que otros cambien el destino final, es decir la visión, que Dios ha puesto en nuestros corazones.

Error #3 El no tener amigos afuera del ministerio.
Me arrepiento de no tener tenido amigos afuera del ministerio juvenil en el comienzo de nuestro ministerio. En los primeros tres años de trabajar con jóvenes, todos los amigos que Paola y yo tuvimos eran personas que fueron parte de nuestro equipo. Aunque estas personas son especiales y algunos siguen siendo íntimos amigos nuestros, vimos que era crucial tener amigos afuera del ministerio. Gracias a Dios que nos dimos cuenta de la riqueza de tener amigos adultos que piensan en cosas diferentes a nosotros. Que podíamos sentarnos a cenar y platicar sobre la vida sin mencionar cual será nuestro próximo evento para alcanzar a un joven más. Pao y yo a propósito nos rodeamos de personas de esta categoría. Por ejemplo, Roberto y Isairiz. Roberto y Isairiz son una pareja que nos lleva, uuufff, como 100 años (los dos conocían a mi mamá y papá desde antes de que yo naciera) pero Paola y yo disfrutamos de pasar tiempo con ellos. Esto me ayuda a mí personalmente para despejarme de la locura del ministerio, y me recuerda que soy adulto.

Nuestras conversaciones son simples y profundas a la vez, no hablamos de teología, ni del ministerio. No hablamos de estrategia ni de visión, sólo hablamos de la vida y de lo bello que es Dios. Eso no lo cambiaría por nada del mundo.

Error #4 Olvidarme que la calidad y cantidad de tiempo que paso con un joven es esencial para su caminar en la aventura con Jesús.

Llegan tiempos en los que se me olvida que sobre toda otra cosa que yo pueda hacer con los jóvenes, el pasar calidad y cantidad de tiempo con ellos es lo más importante. Ellos aprenden viendo mi vida. Viendo mis errores y mis faltas, igual que ver mis fuerzas y éxitos. A veces se me olvida que la calidad sin cantidad no tiene el mismo valor. Un joven necesita que yo pase cantidad de tiempo con él. No tengo que hablar la mayoría del tiempo que estoy con él. El escuchar es la mejor enseñanza que le puedo dar.

Mostrarle que quiero escuchar lo que siente y piensa, así como Jesús me escucha a mi y a él. Pero igual, la cantidad de tiempo sin calidad no tiene el mismo valor. Es importante entender que si solamente paso tiempo con él, pero no tengo un plan para su crecimiento, estoy gastando tiempo. Es bueno que yo le dé un libro y que lo leamos juntos. Es bueno que lo lleve a lugares que lo desafíen a crecer en cultura y abrir su manera de pensar. Los chicos tienen que aprender a pensar por ellos mismos. En un mundo lleno de publicidad que quiere programar sus mentes en cómo y en qué pensar, pienso que es nuestra tarea enseñarles a pensar de manera autónoma. Eso lo hacemos pasando tiempo de cantidad y calidad con ellos.

Error #5 Esperar que un joven madure de la noche a la mañana
No sé por qué pensé esto en el principio, sabiendo que yo todavía no he llegado al nivel de madurez que quisiera tener. Pero como líder nuevo hace 10 años atrás, esperaba que un joven madurara y cambiara su manera de ser en unos meses después de entregar su corazón a Jesús. Ahora, después de mi propio “crecimiento” he aprendido que esto de madurar en nuestro camino con el maestro, es un proceso de toda la vida. Aunque este tema se puede desarrollar en un libro entero, puedo concluir la idea con este pensamiento: “Dios todavía no ha terminado conmigo ni contigo. Así que no esperes que tus jóvenes cambien de un día a otro. Deja que Dios se preocupe de eso y tú simplemente ámalos incondicionalmente”.

Error #6 Pensar que los eventos y programas eran suficiente para alcanzar y mantener a los jóvenes
Uno de mis errores grandes fue pensar que los eventos eran suficientes. Sí, puedo honestamente decir (sin inflamar números) que alcanzamos a miles de jóvenes en nuestros eventos, pero aun con esos números, no hay miles de jóvenes en nuestra iglesia. Este problema lo descubrí cuando descubrí un gran error en mi corazón, la concentración en los números. Aunque los números no son malos, son una buena herramienta, yo estaba más concentrado en los números que en las vidas de los jóvenes. Me imagino que por eso no vi la gran necesidad de poder conectar a esos jóvenes con líderes y adultos para que siguieran su caminar en Jesús. Ahora entiendo que, aunque los eventos son excelentes, no son lo más importante. Los números sí son buenos, pero no lo más importante. Lo más importante es el desarrollo de una relación con un joven. Que el joven confíe en ti. Que el joven te vea como un ejemplo y que tú, como ejemplo, apuntes al gran ejemplo, JESÚS. Lo más importante es caminar con el chico o chica en su vida. Lo más importante es sentarte con él o ella en un café y hablar sobre su vida y las decisiones que están tomando. ¿Cómo veo esas decisiones reflejadas a la luz de la Biblia? Ahora, para mi todo lo otro viene de segunda.

Error # 7 Pensar que el liderazgo forma el carácter, cuando en realidad, el carácter forma al líder
Yo cometí el gran error de pensar que si ponía a un joven como líder de un grupo pequeño, la experiencia formaría su carácter. El resultado fue mezclado. Algunos fueron de éxito, pero muchos terminaron sin fruto. Esto me enseñó que la posición de liderazgo no hace el carácter sino que el carácter hace al líder. Este principio no solamente se aplicaba en mis jóvenes, sino también en mi vida.

Contigo en la brecha..

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Las confesiones de un líder juvenil

Publicado por fielcristiano en enero 17, 2009

Las confesiones de un líder juvenil
Por Ulises Oyarzun

Propósito: Homenajear la gran tarea de los miles de líderes juveniles que sudan la gota gorda por sus pueriles ovejas.

Útil en: Congreso de liderazgo juvenil, Conferencia de liderazgo, culto especial con orientación al ámbito juvenil.

Ay, que duro es ser líder juvenil, que duro es ser pastor de jóvenes.

Pues trabajar con jóvenes no es lo mismo que trabajar con niños.

Los niños cuando son pequeños, son tan tiernos que dan ganas de comértelos, pero cuando llegan a ser adolescentes uno se pregunta por qué no se los comió, pues te arruinan la vida.

Cuantos de ustedes no les gustaría contar en sus iglesias con jóvenes leales, como lo son Sam a Frodo, Robin a Batman, el Chompitas al Botija, pero te encuentras con jóvenes que tiene complejo de foto, pues primero son NEGATIVOS y después se REVELAN los desgraciados.

Cuantos de ustedes no les gustaría tener jóvenes espirituales, pero tienes a estos otros que son como una “pechuga de pollo”. Pura carne.

Cuantos de ustedes no les gustaría tener jóvenes amantes de la luz… pero tienes a otros que son amantes de la luz, de la juanita, de la rosita, etc.

¡Jóvenes con Dones espirituales! Y no como estos que… CONDONES andan trayendo en el bolsillo del jeans.

Jóvenes entregados al Señor, pero a veces tienes que asegurarte bien de que su espiritualidad sea honesta y no una burda imitación.
Como aquel joven que oraba fervientemente- “Señor te doy la Gloria, dame la Victoria”. Cualquiera diría que este muchachito es un joven muy espiritual, pero este infeliz en realidad estaba sentado al lado derecho de su novia “Gloria” y al lado izquierdo de la amiga de su novia, “Victoria”. Por eso que oraba tan ferviente –“Señor te doy la Gloria… dame la Victoria”-

Y hablando de espiritualidad responsable, no faltan aquellos que aluden tener sólidas vidas de oración, como aquel que su Pastor le preguntó a qué hora se levantaba a orar y el dijo:
-Bueno… eje… mmmm…ehhh…ahhh…me levanto como a las TRES.
Es decir, cuando ya es medio día, me digo a mí mismo, Levántate, a las una, a las dos y a las TRES-

O el otro que cuando le dicen que debe interceder por sus amigos del ministerio juvenil, llega la noche y arrodillándose dice:
-Ya Señor ¡UN, DOS, TRES por mí y por todos mis compañeros!- Y se queda dormido el infeliz.

O como a otro que le preguntaron, qué tipo de pasión movía su corazón, el cual respondió: -Mi corazón es movido por una pasión Evangélica-
¡Claro! Y quién no, si las dos hijas del Pastor se llaman justamente Eva y la otra Angélica. Eran las hermanas Eva Angélica!!!

Y no falta aquel que mientras toda la congregación canta la alabanza “manda la lluvia”, este canta una alabanza especial titulada “manda la Rubia”.

Por último, es inevitable no contar en tus filas a aquel que en vez de orar: “Señor, heme aquí, envíame a mí” dice “Señor, Heme aquí, envíamela a mí”.

También depende de los recursos que cuentas para el ministerio juvenil, pues no es lo mismo tener un ministerio juvenil en una iglesia acomodada, como en una iglesia pobre.

Me ha tocado ver ministerios con mucho dinero y recursos, es tanto así, que el pastor cuando llega a la iglesia, ¿Ustedes creen que lo hace caminando o en un coche? No!!! Llega en helicóptero.
Cuando predica le dice a la congregación: -Hermanos el pasaje de hoy se encuentra en el Evangelio de Juan, así que abran sus laptop en Juan1:1-

Tanto es el dinero que tienen, que un día una muchacha muy afligida se acercó a su Padre y le dijo sollozando: -Papi, tengo que contarte algo… perdí mi virginidad-
A lo que el Padre sin angustia le dijo: -Pero no importa, yo te compro otra, te hago un cheque…-
¡Eso es el colmo!
Por eso digo que le Dinero no hace la felicidad… la compra.

Con esos recursos ni imaginar las que uno puede hacer en el ministerio juvenil
Como la vez que visité ese ministerio juvenil que tenía tanto dinero que sin problemas tenían ¡Tres escenarios simultáneos!
En un escenario un trío entre Marcos With, Ricardo Montaner y Marylin Manson, en el segundo escenario el Show de Dante Gebel y en el tercer escenario una lucha de Sumo entre Benedicto XVI y Billy Graham.

Por otro lado también conozco esas iglesias pobres y esos ministerios juveniles tan precarios, pero con mucho deseo de hacer cosas nuevas.
Es más, les contaré una infidencia, yo vengo de una ciudad muy pequeña y pobre, era tan pequeña que todos decían que era una ciudad de primera… pues si ponías segunda en el auto, la pasabas inmediatamente.
Obviamente el ministerio juvenil era muy pobre, era tan ordinario el ministerio juvenil que llegaba a ser EXTRAordinario!!!
El predicador no tenía dinero para una Biblia, así que cuando predicaba lo hacía con pancitos de vida.
En verdad éramos pobres, tanto así que no nos alcanzaba ni para reprender demonios, así que reprendíamos puros Pokemones.

No sólo el factor económico influye en un ministerio juvenil, además está el tipo de liderazgo, por ejemplo yo veo dos extremos en los tipos de liderazgos actuales, está el liderazgo demasiado administrativo y el liderazgo demasiado improvisado.
Estos dos tipos de liderazgos los relaciono con dos actividades muy orgánicas y cotidianas, por ejemplo el Liderazgo demasiado administrativo lo relaciono con ir al W.C,
• El líder llega a su lugar de trabajo con una “Gran Carga”.
• Se “Sienta”, espera que “Todo le saaaaaalga bien”.
• Y una vez terminado, se “Enfrasca en papeleos y papeleos” para luego sentirse con un “Gran peso menos”.

En la otra esquina relaciono al Liderazgo demasiado improvisado con meterse los dedos en la nariz.
• El improvisado enfrenta la situación casi por instinto (El actor se mete un dedo en la nariz )
• Trata de ser más profundo, pero no puede (El actor intenta meter su dedo hasta el fondo de la nariz buscando, pero no puede más)
• Y cuando la situación cree tenerla en sus manos, le da vueltas y vueltas, pues no está preparado y es el rey de la improvisación (Esta parte es muy graciosa y un poco asquerosa, pues el actor deja ver que su búsqueda nasal fue fructífera, entonces en el momento en que dice “Le da vueltas y vueltas “hace bolitas en sus dedos.
• Pero lo más terrible es que este desgraciado piensa que lo que hace puede servir de provecho para los demás, pero al final todos nos damos cuenta que su improvisación es un porquería de liderazgo (Después de hacer bolitas, cuando dice “piensa que lo que hace puede servir de provecho para los demás” se acerca sus dedos a su boca… se que es muy asqueroso, pero se reirán mucho)

Pero, lamentablemente no estamos muy bien en cuanto hablamos de liderazgo juvenil en nuestra Latinoamérica.
Se estimó hace unos pocos años que del 100% de Ministros cristianos, el 90% trabajaba con la población mayor de edad, del restante, sólo un 5% intervenía en los jóvenes, adolescentes y Pre- adolescentes.
La sorpresa fue que en nuestro contexto, del 100% de la población de nuestras iglesias, un 60% pertenecen a estos menores de edad y un 40% pertenecen a los menores de edad… es decir, la MAYOR CANTIDAD de personas que participan en nuestras iglesias no tienen mentores ni liderazgos firmes que les pastoreen.
En este tercer milenio se dice que nuestros jóvenes no tienen referentes, buscan desesperadamente imágenes a las cuales aferrarse, íconos con los cuales identificarse, guías a los cuales seguir, lamentablemente los encuentran en artistas o gente de los medios de comunicación que son mentalmente adolescentes tan inestables e inmaduros como aquellos chicos detrás de las pantallas.
Por otro lado, en nuestras iglesias decimos muchas veces que los jóvenes son el futuro, eso quiere decir que si son el futuro, no nos preocupemos de ellos ahora, sino en el futuro.
Hubo un joven en el Nuevo testamento, aparece en el libro de Los Hechos, su nombre era Juan Marcos, acompañó a dos superhéroes de la fe, Bernabé y Pablo, al primer viaje misionero patrocinado por la Iglesia de Antioquia, pero en el camino este joven los abandonó y se volvió a Jerusalén.
Pasaron cerca de dos años y cuando estos gigantes de la fe quisieron hacer un segundo viaje misionero, Bernabé decide tomar nuevamente a Juan Marcos como ayudante (Era lógico entenderlo, pues era su sobrino) Pero Pablo no está de acuerdo y se produce una discusión que alcanza un tenor tan alto que estos amigos se separan.
Gracias a Dios la historia no terminó ahí para Juan Marcos, pues años después se reconcilia con Pablo y Pedro lo toma como su Hijo Espiritual.
¡Quién lo iba a pensar! Este joven como muchos, pudo haber quedado varado en el camino, haber hipotecado su futuro y tirando la toalla, derrumbarse en el fracaso, pero no, tuvo a Bernabé, que creyó en él y que curioso, pues justamente Bernabé significa “Hijo de Consolación”.
Hoy muchos chicos abandonan nuestras iglesias, deciden claudicar su compromiso y tirar su fe por la borda, pues cuando fracasan en su vida espiritual no hay a su lado “Hijos de Consolación” que crean y se la jueguen por ellos, no tienen “Rocas” o Pedros en el camino para aferrarse cuando todo se vuelve inestable.
Hoy, cuando leo los evangelios y me topo con el segundo en orden, llamado “Evangelio de Marcos” me pregunto, ¿Qué pasaría si Marcos hubiese quedado solo, enfrentando sus luchas, combatiendo en el más completo abandono sus propios gigantes? Si hubiese pasado eso, me aventuraría a decir que hoy tendríamos sólo Tres Evangelios.
¿Cuantos “evangelios” en nuestra actualidad han quedado sin escribir? ¿Cuantas hazañas no podremos nunca escuchar? ¿Cuantas victorias no podremos nunca celebrar? pues hemos relegado a nuestros jóvenes a un grupo sin mayor importancia y nos hemos privado de generaciones enteras de héroes que murieron en el silencio y alejados de Dios.
Por eso, repitamos como Pablo al decirle a Timoteo:
“Te ruego que me traigas a Marcos, pues me es útil en el ministerio”.

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La Generación que servimos

Publicado por fielcristiano en enero 17, 2009

Gabriel Salcedo

El servicio es la manifestación visible de una superabundante devoción hacia Dios

Oswald Chambers

El servicio que verdaderamente impacta, es aquel donde dejamos de lado el prestigio y la autoridad de nuestra posición, y servimos simplemente por el gozo de servir.

Christopher Shaw

Más allá de tratar de explicar las características del adolescente al que servimos desde el ministerio, quiero ilustrar las tendencias que marcan a esta generación. Como punto de partida explicaré tres actitudes de los adolescentes posmodernos. Luego daré algunas características de su contexto y por último, brevemente, veremos las etapas propias del desarrollo integral del adolescente.

Interiorización

En primer lugar podemos observar una especie de interiorización. Algunos afirman que los chicos de hoy pueden presentar, frente a los adultos, un especie de monaquismo, es decir, encerrarse en su celda interior y no darse a conocer. Esto es resultado de un cansancio de “oír palabras huecas, repetidas, huidizas y muchas veces con doble sentido o hipócritas. Entonces, renuncian al lenguaje hablado y privilegian el movimiento de sus cuerpos y de las imágenes. Para que el lenguaje hablado vuelva a ser utilizado la palabra tendría que recuperar su valor ético, casi de documento, que solía tener” como afirma el autor teatral Carlos Gorostiza.
Los adolescentes no son escuchados y esto da como resultado su silencio. En el caso de ser escuchados su palabra no es tenida en cuenta. Aún cuando tienden a exteriorizar sus sentimientos, pocas veces encuentran el ámbito para hacerlo.
Algunos se preguntan por qué el adolescente se encierra o crea nuevos códigos. La respuesta es que no ha sido escuchado, por esto s interioriza con sus códigos en su ámbito. Como afirma la socióloga Cecilia Barone “los adolescentes han reemplazado la palabra vacía de los significados que le dan los adultos por otro lenguaje de su preferencia, como las imágenes y la música”.
Otro de los factores que ha contribuido a esta interiorización es la incoherencia en los mensajes o las palabras de parte de los adultos. Los adolescentes no creen lo que no ven. Los adultos se esfuerzan en transmitir valores pero aún no han entendido que esta transmisión sólo se logra desde la autoridad que delega la transparencia y coherencia entre lo que se dice y se hace.

Una generación sin padres

En segundo lugar, servimos a una generación sin padres. El sacerdote Henri Nouwen afirmaba que “estamos frente a una generación que tiene personas que los han engendrado, pero no padres, una generación en la que todo el que reclama para sí algún tipo de autoridad, porque tiene más edad, porque tiene mayor madurez, porque es más inteligente o más poderoso, se convierte en sospechoso desde el principio”.
Propio del adolescente es el abrirse a nuevos vínculos sociales por lo que las figuras paternas o de autoridad quedan relegadas. Pero lo que quiero expresar aquí es que esta generación que servimos ve que los adultos no quieren envejecer ni aceptan las diferencias propias de la edad. El referente ha dejado de ser el adulto y hoy lo son los adolescentes. Los adultos se esfuerzan en permanecer jóvenes eternamente. Como dice el psiquiatra y reconocido autor Enrique Rojas estamos frente a una sociedad que le da la espalda a la muerte y todo aquello que signifique acortar el tiempo de vida.
Por un lado vemos a los adultos esforzándose por ser adolescentes y por otro vemos que la sociedad apura a los adolescentes para que pierdan rápidamente su inocencia. Esta contradicción traen como consecuencia la hostilidad de los chicos a toda propuesta de los adultos que hoy “son menores que ellos”. Pero no tanto sólo esto, sino que al ser silenciados por “los niños viejos” se produce una ansiedad que promueve la interiorización y sus consecuencia más tristes, como el suicidio.

El papel de sostén en la formación de la identidad de los chicos se debilita que la vejez es tomada como un insulto al desarrollo humano. Como afirma Cecilia Barone “una sociedad adolescente que sólo vive el presente no marca un rumbo aceptable para la realización de ideales; de allí el desánimo de muchos jóvenes al no poder encontrar su lugar”.
A medida que la autoridad del adulto se desintegra, los adolescentes son más y más cautivos los uno de los otros, según David Riesman. Como contrapartida de este cautiverio se rigen bajo un régimen mantenido por su pequeño círculo de amigos.

Henri J. M. Nouwen afirma:
“No les importa ser considerados por los adultos como descastados o abandonados a su suerte. Pero ser excomulgados por el pequeño círculo de amigos al que quieren pertenecer, resultaría para ellos una experiencia insoportable. Muchos jóvenes pueden incluso convertirse en esclavos de la tiranía de sus compañeros”.
Esto tiene consecuencias serias para el ministerio que llevamos a cabo ya que este desplazamiento de autoridad quita la posibilidad de un regreso a casa. El hijo pródigo ya no está interesado en volver sino en permanecer en el pequeño círculo de amigos. No ven como relevante el núcleo familiar.
Malinowski decía que “es imposible imaginar ninguna forma de organización social sin la familia”. La generación posmoderna pocas veces incluye a la familia en sus planes, evidente en divorcios, uniones civiles homosexuales, que desintegran el modelo clásico de familia para integrar nuevas uniones o círculos de pertenencia.

Ansiedad

En tercer lugar, como resultado de las dos características anteriores vemos una ansiedad en los adolescentes. La ansiedad es una vivencia de temor frente a algo difuso, vago, indefinido. Este temor se centra en la falta de propósito y en la muestra de una vida donde nada importa.
Los chicos de hoy descreen de toda propuesta de cambio de parte de los adultos ya que estos son los que han construido la realidad que los excluye, que los usa como consumidores pero no les da ni voz ni voto.
“La generación futura está buscando desesperadamente una visión, un ideal al que poder entregarse. Para llamarlo de otra manera, una fe. Pero su lenguaje drástico es a menudo incomprendido y considerado más una amenaza o una convicción testaruda que la petición de caminos alternativos de vida” dice Nouwen.
Algunos estudios sobre posmodernidad afirman que los jóvenes de hoy no se juegan por un ideal, como en otras épocas. A mi parecer creo que los adolescentes carecen, no tan sólo de modelos positivos para la formación de su identidad sino también una fe o un objeto de creencia auténtico. Están en la búsqueda de un ideal digno de su confianza, una fe fidedigna y eficaz en otros.

Su contexto

Tener conocimiento de la estructura integral de la vida del adolescente es un paso básico que debemos dar a la hora de involucrarnos en el servicio hacia ellos. Cuando el Señor Jesús se acercaba a las personas conocía sus necesidades y se interesaba, no tan solo por su eternidad, sino también por su actualidad.
Como líderes entre adolescentes debemos ser capaces de ver sus necesidades partiendo del contexto o realidades que los rodean (y forman), y sus características propias de la etapa de desarrollo que viven:

1. Los adolescentes están inmersos en un contexto…

- Donde la familia no es valorada: por lo tanto, los adolescentes son víctimas de familias fragmentadas, donde cada uno hace lo que bien le parece, donde no existe la contención sino el abandono.

- Donde lo más importante es lo que tenés: el consumismo ha hecho estrago en la vida de todos los seres humanos. Los adolescentes han aprendido el falso mensaje que dice que sos por lo que tenés. Esto, teniendo en cuenta su natural preocupación por ser aceptados trae aparejado ansiedad, soledad, tristeza y estrés. Como lo expresa Enrique Rojas en su conocido libro El Hombre Light: “el consumismo tiene una fuerte raíz en la publicidad masiva y en la oferta bombardeante que nos crea falsas necesidades. Objetos cada vez más refinados que invitan a la pendiente del deseo impulsivo de comprar. El hombre que ha entrado por esa vía se va volviendo cada vez más débil”.

- Donde se sobredimensiona la belleza corporal: los últimos estudios sobre belleza y estética hablan de una ruptura de la moda convencional y una búsqueda de un estilo personal. Sin embargo, los medios televisivos y gráficos siguen promoviendo un estilo absoluto que trae como consecuencia trastornos alimenticios como la bulimia y la anorexia, no solo en las chicas sino también en los varones.

- Donde la diversión es sobrevalorada: hoy muchos traducen como significativo aquello que es divertido, de lo contrario no es importante. Esta forma de pensamiento lleva a que el adolescente no valore las formas e instituciones tradicionales como el colegio o la iglesia ya que hay sido catalogados de aburridos. Como consecuencia se han producido y desarrollado un sin fin de ofertas de entretenimiento como forma de vida, dejando a un lado las responsabilidades. Esta es una forma de hedonismo que se rige por una ley máxima de comportamiento que es el placer por encima de todo, cueste lo que cueste, así como el ir alcanzando progresivamente el mayor bienestar.

- Donde la tecnología promueve la individualidad y la falta de atención: los juegos en la computadora, el DVD, el celular y sus juegos, el box del ciber y la televisión promueven que las personas se despersonalicen. Es decir, que desarrollen un rol diferente, que se alienen de la realidad y no desarrollen relaciones o, lo que peor, rompan con ellas de manera agresiva (familias, amigos, novios, etc.). Esto también promueve la falta de imaginación o de los elementos que la desarrollan (lectura, escuchar un sermón, etc.) y la inercia en el momento de atención. El último estudio sobre consumo cultura desarrollado en la Argentina por la Secretaría de Medios de Comunicación del gobierno Nacional reveló que el 52% de los argentinos no han leído un libro en el último año (La Nación 26/12/05). Esto refleja que el compromiso con la imaginación y el desarrollo intelectual está abandonado

- Donde los grandes ideales han desaparecido: el proyecto de vida ha desaparecido para esta generación. La lucha por altos ideales ha sido reemplazada por la apatía y la crítica sin fundamentos ni nuevas propuestas. Hoy todos se quejan de todo y no proponen una alternativa coherente. Los adolescentes han aprendido este hábito y los ha llevado a descreer de todas las cosas y a fundamentar sus ideas en sus propios sentimientos y no en convicciones. El hombre de hoy es frío, no cree en casi nada, sus opiniones cambian rápidamente y ha desertado de lo valores trascendentes, como dice Lipovetsky estamos en la era del vacío.

- Donde nada es perdurable: las generaciones anteriores permanecían en sus emprendimientos por décadas (ya sea negocios, familias, iglesias, etc.). Hoy todo es “temporario”: desde el empleo por contrato, hasta parejas que se juntan por un tiempo. Esto presenta un desafío para el adolescente ya que los niveles de ansiedad y competitividad son enormes.

- Donde la violencia es extrema: violaciones, robos, insultos, abusos de todo tipo, golpes, suicidios son algunos de los ingredientes que existen en los colegios, en las familias, en la iglesias y cada pequeño rincón del planeta. Esto confunde, trae inseguridad, acarrea fobias y trastornos emocionales a todos, incluidos los adolescentes. Como ejemplos de esto vemos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires donde se están desarrollando grupos de ayuda para “noviazgos violentos”, los institutos de menores no dan abasto y los colegios están abarrotados de adolescentes violentos.

- Donde el sexo puro ha sido ultrajado: todos hablan del sexo y lo practican sin pensar en las consecuencias que esta falta de responsabilidad trae. Los embarazos de adolescentes son parte del decorado común en los colegios, en los hospitales públicos y en las iglesias. Los abortos crecen a pasos agigantados y se busca su legalización. Enfermedades de transmisión sexual como la gonorrea, sífilis, H.P.V., Tricomonas, prurito y herpes genital son habituales en los chicos que tienen actividad sexual. Existe promoción sexual pero no educación sexual y moral. La consecuencia en un paisaje de muerte, abandono y angustia.

- Donde existe las multicreencias: en pocas palabras las personas buscan lo sagrado no la religiosidad en cada creencia. Una persona puede creer de todo un poco, es decir sus convicciones son frágiles. Esto no es ajeno al adolescente quien, además, percibe una falta de coherencia en las instituciones religiosas tradicionales, como la iglesia, y trae, como consecuencia, la mínima probabilidad de anclaje en una fe en Jesucristo.

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