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El verdadero motivo del gozo

Posted by fielcristiano en julio 7, 2009

El verdadero motivo del gozo

Introducción

Terminamos el año reflexionando sobre el lugar del gozo en la vida cristiana y ahora, al iniciarlo, vamos a examinar un pasaje que es un festín de gozo: Gozo de los discípulos al volver de su misión, el Señor indicándoles una mejor fuente de gozo, el propio Jesús regocijándose y finalmente la declaración de una bienaventuranza… ¡fantástico¡ Tras ver durante el año varios estudios en Lucas considerando el coste del discipulado y las duras condiciones en que ejercen su ministerio los setenta enviados por Jesús, creo que nos viene muy bien, también para terminar y empezar el año, escuchar acerca de tanto gozo. Pero primero necesitamos recapitular un poquito:

En nuestros últimos estudios acerca del evangelio de Lucas estuvimos examinando lo que llamamos el coste del discipulado. Escuchamos a Jesús hacer demandas a sus discípulos que ciertamente parecen radicales, pero que destacaban la importancia de la misión que los discípulos tenían entre manos. Hablamos de pasajes como: Deja que los muertos entierren a sus muertos y tú ve, y anuncia el reino de Dios. La conclusión era que Jesucristo y el mensaje de salvación son tan importantes que ante eso todo lo demás debe ceder.

A continuación, después de fijar condiciones tan duras, vimos como Jesús les enviaba, en sus propias palabras, como corderos en medio de lobos. Y vimos también como les ponía condiciones muy exigentes para el ejercicio de su misión específica como evangelistas: no llevéis bolsa, ni alforja, ni calzado, etc. además de ponerles el peso de una gran responsabilidad:

Lucas 10:16

16 El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió.

Análisis del pasaje

Luego, sin que tengamos detalles acerca de cómo transcurre la misión de los discípulos, el versículo 17 nos presenta ya su retorno una vez cumplida la misión, y esta es la escena:

Lucas 10:17a

17 Volvieron los setenta con gozo,…

Así que, a pesar de las difíciles condiciones que les había puesto Jesús, a pesar de haberles enviado como corderos en medio de lobos, los setenta vuelven llenos de gozo. E independientemente de las apreciaciones que hace después Jesús sobre una mejor fuente de gozo, creo que debemos fijarnos en esto: porque las condiciones que nos pone el Señor para servirle, no son condiciones diseñadas para hacer nuestra vida innecesariamente más difícil, son condiciones para lograr que nuestra dependencia de Dios sea más completa, y que por lo tanto nuestro gozo sea más pleno. Por supuesto que nos cuesta despojarnos de determinadas cosas, porque estamos acostumbrados a ellas, las sentimos como esenciales para nuestro bienestar y existencia. Pero Dios las contempla con otros ojos, se da cuenta de que son estorbos para el camino y nos deja con lo imprescindible para que podamos caminar con desenvoltura a su lado.

No sé si recordáis una escena de la película “Salvar al soldado Ryan”, un oficial necesita integrar en su pelotón a un soldado que sepa hablar alemán, se acerca a un grupo de soldados de intendencia donde hay un traductor y le ordena que le acompañe. El soldado recoge sus cosas pero como es de intendencia y no está acostumbrado a combatir empieza a recoger un montón de equipo de oficinista, incluso una máquina de escribir. Pero el oficial se vuelve a él y le dice “no necesitas nada de esto”, le cambia la máquina de escribir por un lápiz y le va despojando de todo lo innecesario hasta dejarle con lo que realmente necesita para la misión que tiene por delante, básicamente el casco y un fusil. Para el soldado es un proceso doloroso despojarse de todos aquellos objetos que le han acompañado hasta entonces, pero el oficial sabe lo que está haciendo, todas esas cosas sólo serán estorbos de ahí en adelante, incluso pondrán en riesgo su vida, el oficial desea ayudar al soldado, no fastidiarle.

Creo que Jesús hace lo mismo con nosotros, nos pone condiciones duras no porque nos odie, sino porque quiere lo mejor para nosotros, quiere que podamos cumplir bien, con seguridad, la misión que tenemos por delante, y que podamos volver con gozo.

Sin embargo, el gozo de los discípulos no era incorrecto, pero no se basaba en lo verdaderamente importante. Ellos estaban impresionados por el éxito de su misión, cuyo paradigma era que, fijaos:

Lucas 10:17b

…Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre.

Es decir, hasta esto tan espectacular hemos conseguido, muy importante, en el nombre de Jesús. Y aún hoy, aunque no sea siempre de forma tan espectacular, cuando uno sale en el nombre de Jesús a proclamar el evangelio, está entrando en conflicto, como dice la Palabra con huestes espirituales de maldad, puede parecernos que luchamos con carne y sangre, pero detrás de esta hay todo un mundo espiritual que se nos opone y que mantiene entenebrecida la mente de los incrédulos para que no crean. En el nombre de Jesús, con la Palabra de verdad en la mano, tenemos poder para derrotar esas influencias espirituales, y eso es un gozo, servir al Señor proclamando su palabra trae un gozo interior muy satisfactorio al que lo hace.

¿Qué tiene Jesús que decir a esta experiencia de los discípulos? Para empezar Jesús da por buena e incluso confirma la experiencia de poder que han tenido, en sus propias palabras:

Lucas 10:18

18 Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo.

Es decir, mientras vosotros derrotabais a los demonios, yo veía a su jefe ser expulsado del cielo. ¿Se trata de una visión literal de Jesús? Teniendo en cuenta el frecuente lenguaje simbólico de Jesús lo más prudente es no especular demasiado con la literalidad de estas palabras, y asumir que Jesús está confirmándoles a los discípulos que el ha percibido también la derrota de los poderes demoníacos mientras ellos actuaban, así que sabemos que los discípulos no estaban exagerando en nada, en verdad habían experimentado un poder extraordinario. Es más, Jesús les confirma en este poder:

Lucas 10:19

19 He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.

De nuevo aquí lo más prudente, tanto por la forma de hablar de Jesús como por el contexto, y hasta por la experiencia histórica, es pensar que Jesús está hablando de forma simbólica. Es decir, la potestad de hollar serpientes y escorpiones, se refiere simbólicamente las fuerzas demoníacas del enemigo, que hacen daño a los hombres. Esta forma de hablar, que puede resultarnos inusual, entra dentro del mundo mental y de las formas de expresión de la Biblia, por ejemplo:

Salmos 91:13

13 Sobre el león y el áspid pisarás;

Hollarás al cachorro del león y al dragón.

Pero Jesús tiene algo muy importante que añadir, no para quitarles su gozo, sino para que esté cimentado en algo mucho más sólido e importante:

Lucas 10:20

20 Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

¡Esto sí que es una fuente sólida de gozo! Jesús mismo nos advierte de que se pueden realizar grandes servicios, en su nombre, pero nunca haberle conocido:

Mateo 7:22-23

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Entonces, no podemos construir nuestro gozo sobre el hecho de que hacemos muchas obras religiosas, ni siquiera sobre el hecho de que hemos evangelizado mucho o cualquier otra cosa que nosotros hayamos hechos, aunque sea en el nombre de Jesús. Pero si somos salvos, si en verdad nos hemos arrepentido de nuestros pecados y confiado exclusivamente en Jesús como nuestro Señor y salvador, tenemos derecho a regocijarnos en nuestra ciudadanía celestial.

Es decir, que aunque Jesús acepta y confirma la experiencias de sus discípulos, les pide que permanezcan en enfocados en lo más importante, la salvación. Esta es la verdadera fuente del gozo. Jesús combate nuestra obstinada tendencia a centrarnos en lo superficial, en lo intrascendente, en lo temporal, y dejar de lado las realidades profundas, trascendentes y perdurables. Qué deben transformar nuestra vida, que deben hacerla diferente, pues cambian completamente nuestra perspectiva desde lo temporal, a lo eterno, desde las dificultades y sinsabores diarios, a contemplarlo todo desde el gozo eterno y perfecto que vamos disfrutar en los nuevos cielos y la nueva tierra.

¡La salvación, lo importante es la salvación, es vuestra inscripción en el censo de habitantes del cielo y por supuesto la salvación de aquellos a quienes habéis transmitido las buenas nuevas del reino!  Venís muy satisfechos de vuestro éxito espectacular, cuando todo eso es solamente el papel brillantes que oculta el contenido importante, la salvación, ¡eso sí que es motivo de regocijo! El Reino de Dios no tiene que ver con el ejercicio de determinado poder, sino con el inmenso privilegio de poder entrar en él. Entonces, ante este pensamiento, en aquel mismo momento, algo sucede en el corazón de Jesús:

Lucas 10:21

21 En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.

¡Qué curioso! Ante el pensamiento de que la ciudadanía celestial es la fuente de gozo de los escogidos, Jesús se regocija y pronuncia estas palabras. Atención: Es una de las dos únicas veces que se nos dice que Jesús se alegrase por algo, y notad una cosa: se trata de toda la trinidad regocijándose.

Jesús se regocija en el Espíritu. Es decir, Jesús, lleno del Espíritu Santo, por la influencia del Espíritu se regocija en su interior, y su gozo se refleja en alabanza, y fijaos en el final de versículo, se regocija él, porque se regocija el Espíritu, porque entiende que eso es aquello en lo cual también se regocija el padre. Es todo el Dios trino gozándose en algo, esto tiene que ser tremendo ¿en qué? ¿En que el padre escondió estas cosas de los sabios y entendidos y se las reveló a los niños? ¿Es una especie de manía antintelectual? ¿Qué quiere decir esto? La clave la encontramos en el versículo 22:

Lucas 10:22

22 Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar.

En realidad todavía había un peligro en el gozo de la ciudadanía celestial que pudieran sentir los discípulos, era el de considerar que sus nombres estaban inscritos en los cielos por causa de alguna virtud, algún mérito que ellos pudieran tener. No es así, el regocijo de Jesús, el regocijo del Espíritu, que es el gozo que sienten en aquello que agrada al padre, es el gozo de Dios en el hecho de la soberana elección de aquellos que van a ser salvos. Y esta es una verdad bíblica impresionante, devastadora para el orgullo humano, y que deja todo el mérito, toda la gloria, toda la honra, en las manos de misericordia de nuestro Dios. Toda la gloria a Dios, ninguna gloria al hombre.

Lo que Jesús quiere enfatizar con estas palabras es precisamente el hecho de que la salvación, que es conocimiento de Dios, que sabemos que viene por el arrepentimiento y la fe, no es algo que se pueda alcanzar mediante el uso de la suficiente cantidad de capacidad intelectual, sino que es un don de Dios, es pura gracia. Es Dios el que decide revelarse a si mismo y le agrada revelarse a los que no son nada, para que Dios lo sea todo en ellos.

Por lo tanto, la fuente del gozo no está en algo que nosotros hacemos, ni siquiera en algo que nosotros tenemos por algún mérito nuestro, sino que la fuente de nuestro gozo está en algo que nos ha sido dado como un regalo, nuestra inscripción como ciudadanos en el reino de los cielos, es algo que viene de Dios, depende de Dios, fue decisión soberana de Dios. Y ese hecho, ese hecho que desvía cualquier mirada de nosotros mismos y hace que todo apunte a Dios, es lo que debe provocar a su vez un estallido de regocijo. Es lo que agrada al Padre, y porque agrada al Padre es lo que agrada al Espíritu, y porque el Espíritu se goza en ello, los que están llenos del Espíritu de Dios, como Jesucristo, se regocijan en su corazón y abren sus bocas en alabanza a Dios.

Lucas 10:21

21 …Yo te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó.

¡Aleluya! ¡Sea toda la gloria a Dios! Tengo ganas de terminar aquí para ponerme alabar a Dios por el regalo de la salvación a este indigno pecador. Pero Jesús tiene una última palabra para nosotros esta mañana:

Lucas 10:23-24

23 Y volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis;24 porque os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron.

Bienaventurados, es decir, felices nosotros que podemos contemplar a este lado de la cruz los tiempos en que los poderes del mal son derrotados y las buenas nuevas de la salvación son recibidas por los hombres. Felices nosotros por encima de muchos que anhelaron ver los tiempos del Mesías y no vieron estos tiempos maravillosos del evangelio, de las buenas noticias del reino de Dios acercándose a los hombres. Pero creo que aún hay más, y el contexto inmediato de Jesús regocijándose en su potestad de revelar el conocimiento del Padre a aquellos escogidos por él, nos permite afirmar: felices, verdaderamente felices nuestros ojos, porque pueden ver a Dios en Jesús, porque él nos lo ha querido revelar, porque este es un gran privilegio, un privilegio que otros humanamente importantes quisieran para sí, pero Dios nos ha escogido de lo necio, de lo débil del mundo, y de lo que no es, para deshacer lo que es. ¿Por qué? Para que toda la gloria, TODA LA GLORIA sea de Dios, y el solo sea exaltado en el universo.

Conclusión

En conclusión hermanos, tras las condiciones duras el servicio fiel al Señor trae gozo. Las condiciones estaban puestas con un objetivo: el gozo. En el servicio al Señor hay gozo, pero la verdadera fuente de nuestro gozo, es nuestra salvación. La seguridad de nuestra salvación tiene que tener un efecto transformador en la vida personal. Paz, seguridad, optimismo, consuelo, fuerzas para seguir adelante en medio de las pruebas.

Y saber que es una salvación que no depende de nosotros, que no depende de nada que nosotros hiciésemos, sino que fue una decisión soberana del Padre, manifestada en su Hijo, realizada a través de su Espíritu en nosotros, que nos dio vida cuando estábamos muertos en delitos y pecados. El trino Dios se regocija en ello, nuestro Señor Jesucristo alaba ante el pensamiento de estas cosas, y nosotros sólo podemos alabar con él, postrarnos en espíritu y adorar a nuestro Dios, y buscar su gloria con todas nuestras fuerzas, ya que todo le pertenece a él, sea su nombre bendito por los siglos de los siglos.

¿Cómo afecta la consideración de tu ciudadanía celestial, de tu elección por parte de Dios a tu vida? ¿De qué manera te trae regocijo? ¿No estarás poniendo tu regocijo en otras cosas, cuando debería serlo el hecho de tu salvación, el hecho de tu elección? Deja que el gozo de Dios te transforme, te renueve en este año. Dejemos todos que aquello en lo cual el corazón de Dios exulta de gozo, en su propia gloria, sea también el motivo de nuestra vida, buscar la gloria de Dios, glorificarle con nuestras vidas, mostrar a todo el mundo que el gran regalo que hemos recibido es mejor que cualquier otra cosa que el mundo pueda ofrecernos. Conocer a Dios, sabernos ciudadanos del cielo, sabernos escogidos de Dios, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia (Ef 1:5-6).

No hay otra cosa que pueda llenarnos más, no hay mejor manera de empezar el año, y de continuarlo, y de llenar todas nuestras vidas hasta que entremos en la presencia del Padre. Amén.

Lectura de despedida:

Para despedirnos esta mañana me gustaría leeros un texto que conocéis bien, para que lo meditásemos a la luz de las cosas aprendidas en el pasaje de hoy, en la soberanía de Dios en la elección, y en cuál es la fuente inconmovible de nuestro gozo:

1 Corintios 1:26-31

26 Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles;27 sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte;28 y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es,29 a fin de que nadie se jacte en su presencia.30 Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;31 para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.


© Iñaki Colera Bernal - Puedes utilizar este sermón para tu uso personal y reproducirlo, citando su procedencia y autor, siempre que no lo alteres ni busques ningún beneficio económico con ello. “…de gracia recibisteis, dad de gracia” Mateo 10:8b – Si el sermón te ha sido útil, me gustaría saberlo, envíame una nota a

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