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Estrategias para el ministerio con la juventud

Posted by fielcristiano en diciembre 27, 2009

Estrategias para el ministerio con la juventud

I. Introducción

En las presentaciones anteriores tratamos de establecer bases teológicas, filosóficas, sociológicas y educativas que permiten desarrollar ministerios efectivos con la juventud. Este último capítulo explorará aspectos más prácticos del tema. Comenzaremos estableciendo los fundamentos y desenmascarando los mitos del trabajo con la juventud. De ahí pasaremos a esbozar estrategias para el ministerio con la juventud en el hogar, en la congregación local y en la denominación a nivel general. Terminaremos con una breve nota bíblica.

II. Fundamentos y mitos de los ministerios con la juventud

Nuestros esfuerzos ministeriales en beneficio de la juventud tienen que estar cimentados en una base teológica sólida.1 Antes de correr a comprar un libro que enumere «100 actividades para sociedades de jóvenes», tenemos que determinar cuál es nuestra «teología» sobre el trabajo con la juventud en la iglesia. Este proceso nos ayudará a edificar las perspectivas y los programas de nuestro trabajo juvenil sobre los fundamentos de la fe cristiana. La meta es que nuestro ministerio con la juventud esté moldeado por el evangelio, tal y como lo entendemos de acuerdo a nuestra tradición eclesial y teológica.

Afirmamos que cada pastor, cada pastora y cada iglesia local deben examinar los fundamentos teológicos de su trabajo con la juventud. A continuación ofreceremos seis puntos fundamentales para el trabajo con jóvenes en la iglesia. Estos no se ofrecen como respuestas definitivas sino como un punto de partida para dialogar sobre el tema.

A. Dios ministra a la humanidad por medio de la iglesia

Los ministerios con la juventud son parte integral de la misión que Dios ha delegado a su pueblo. Por lo tanto, el trabajo con la juventud es responsabilidad de toda la congregación. Esto contradice algunos mitos comunes sobre el trabajo juvenil. Hay quienes piensan equivocadamente que la responsabilidad de desarrollar los ministerios con la juventud radica únicamente sobre la pastora, el pastor asociado para la juventud o los consejeros de las sociedades de jóvenes. Estos buenos hermanos olvidan que cumplir la misión cristiana es responsabilidad de toda la iglesia.

B. Dios quiere alcanzar a toda la humanidad con el mensaje del evangelio

Algunas personas piensan que el ministerio con la juventud debe limitarse al trabajo con la sociedad de jóvenes de la iglesia local. Esta es una idea equivocada. En lugar de limitarse a trabajar con la sociedad de jóvenes, la congregación debe diversificar sus ministerios juveniles. Podemos identificar, por lo menos, tres poblaciones que la iglesia debe tener en mente.

1.     La juventud activa en la vida congregacional: Estas son las personas que asisten regularmente a las actividades de la sociedad de jóvenes y a la escuela bíblica dominical.

2.     Personas jóvenes relacionadas con la iglesia: Nos referimos a los familiares, amigos, vecinos, condiscípulos, y compañeros de trabajo de miembros activos de la iglesia. Es común que estas personas visiten la iglesia con cierta regularidad y que aun recurran al pastor o a la pastora pidiendo consejería, que oficie una boda, o que ministre a su familia en un momento de crisis. Sin embargo, todavía no se sienten preparadas para pedir membresía en la iglesia.

3.     Jóvenes de la comunidad: Estas son las personas jóvenes que viven en las comunidades a las cuales sirve nuestra iglesia, pero que no tienen conexión o contacto alguno con la congregación.

C. La juventud forma parte integral de la iglesia

Otro mito que afecta el ministerio juvenil en la iglesia es la idea de que «la juventud es la iglesia del futuro». Lemas de este tipo son ofensivos para la juventud, pues implican que las personas adolescentes—no importa cuan activas sean en la vida congregacional—no son «iglesia». La verdad es que la iglesia de Jesucristo se compone personas de diversas edades que comparten unidas el gozo y la misión de servir a Dios y a los demás.

D. El ministerio es una empresa comunitaria

El trabajo con la juventud es más efectivo cuando se cuenta con la cooperación de jóvenes, adultos y ancianos. El ministerio con la juventud no debe ser desarrollado únicamente por las personas jóvenes de la iglesia, con participación y supervisión mínima de parte de lo adultos. Tampoco debe ser desarrollado únicamente por los adultos, con la participación mínima de la juventud de la iglesia. Como todas las demás tareas de la iglesia, el ministerio juvenil es una tarea comunitaria. Quienes trabajan con la juventud deben estar dispuestos a trabajar «en equipo», es decir, dispuestos a involucrar a personas de distintas edades en el trabajo juvenil de la iglesia.

E. Los líderes cristianos deben ser personas maduras en la fe

Las personas que trabajan con la juventud deben ser maduras en la fe, deben tener bases teológicas sólidas y deben cultivar buenas relaciones interpersonales. Esto choca con la idea de que para trabajar con la juventud es necesario ser una persona extraordinaria, llena de juventud, entusiasmo y carisma. Lo que sí es necesario es ser una persona cuya conducta la juventud pueda y quiera imitar. También choca con el mito que presenta el ministerio con la juventud como un trabajo para principiantes. Quienes piensan que cualquier candidato al ministerio o seminarista sin experiencia puede dedicarse al ministerio juvenil sin mayores problemas están equivocados. Si bien una persona joven tiene la ventaja de estar todavía inmersa en la cultura de la juventud, también tiene la desventaja de estar lidiando con los problemas de la adolescencia tardía o de la temprana adultez. En ocasiones una persona de mediana edad puede ser más efectiva como consejera, coordinadora laica o ministro asociada para la juventud. Estas personas pueden traer perspectivas más maduras y balanceadas que aquellas que apenas han salido de la adolescencia.

F. Nuestra meta: Establecer una relación personal con Dios

La meta del ministerio cristiano es lograr que cada persona desarrolle una profunda relación personal con Dios. Por lo tanto, el objetivo principal del ministerio con la juventud es lograr que las personas jóvenes maduren en la fe, desarrollen una relación personal con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo, establezcan buenas relaciones con los demás, y vivan en forma responsable en el mundo.

La iglesia debe medir su efectividad en base a la devoción y la fidelidad a Dios que pueda inspirar en sus miembros. El «éxito» de nuestro ministerio con la juventud no debe medirse exclusivamente en base a la cantidad de jóvenes que asistan a las actividades de la sociedad, o al número y la frecuencia de dichas actividades.

[1]

 

 


1 En esta sección seguimos a Martinson, op. cit., pp. 11–18, passim.

[1]Jiménez, Pablo A.: Introducción a Los Ministerios Juveniles. Decatur, GA : Libros AETH, 1997, S. 50

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Una respuesta to “Estrategias para el ministerio con la juventud”

  1. cecy said

    me encanto este articulo.. me gustaria que agregen mas material sobre como realizar las reuniones con los jovenes y como capatar su atencion, gracias,.

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