PREDICAS PARA JOVENES

Una Web Del Ministerio Un Toquede Su Gloria UTG

JUDAS- LA SOLUCION

Posted by OSCAR ESQUIVEL en julio 8, 2009

Introducción

El domingo pasado iniciamos un breve estudio de la epístola de Judas. En la primera parte de nuestro examen, ni mucho menos exhaustivo, de esta pequeña epístola, vimos como Judas era un hombre sinceramente preocupado por el bienestar de los creyentes. Tan preocupado como para escribir una carta llena de pasión, de energía, en la que describe con los términos más duros a los falsos maestros que introducidos subrepticiamente en la iglesia están pervirtiendo el verdadero evangelio.

En la primera parte de nuestro estudio vimos como Judas nos exhortaba a todos a contender ardientemente por la fe, no por nuestra fe subjetiva, sino por la revelación entregada una vez para siempre, por los apóstoles y profetas de Dios, y que está contenida en la Escritura. Este contender ardientemente es la antitesis de la indiferencia, del desinterés, del “preocúpense otros”, es un llamamiento de parte de Dios a tomarnos muy en serio este tema.

Análisis del pasaje

Pues bien, si estás comprendiendo que este llamamiento es para ti, hoy vamos a estudiar cómo hacerlo real y para ello nos vamos a trasladar al final de la epístola. En medio, dejaremos toda la descripción del castigo que vendrá sobre los falsos maestros y los que los sigan, para ir directamente hasta la parte en que Judas nos da sus instrucciones. Son dos secciones que abren de la misma manera: Pero vosotros, amados. Se trata de los versículos 17 al 19 y 20 al 23.

Fijaos en algo interesante: esta forma de iniciar ambas secciones nos marca un fuerte contraste entre lo que son, dicen, hacen y el destino que les espera a los falsos maestros, del que nos ha hablado antes, y sus discípulos, y lo que son, deben decir, hacer y la esperanza que tienen los verdaderos discípulos de Cristo. Empezando, con la primera sección:

Judas 17-19

17 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;18 los que os decían: En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.19 Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.

¡Tened memoria, tened memoria! Al terminar la carta, el primer consejo de Judas, consiste en insistir en que seamos conscientes de la realidad de la presencia de estas personas entre nosotros. ¿Por qué es necesario enfatizar tanto este hecho? ¿No lo ha dicho ya al principio de la carta? Y sin embargo Judas siente la necesidad de apelar una vez más al abundante testimonio apostólico que ya repasamos el domingo pasado. ¿Será que por alguna razón somos especialmente propensos a olvidar esta realidad?

Fijaos en una cosa, por un lado, todos sabemos que existen burladores, a poco que demos testimonio de nuestra fe saldrán a nuestro paso con frecuencia. Hoy en día la calle, el trabajo, aún la familia está llena de gente que considera todo lo que tenga que ver con la Biblia sencillamente como un cuento chino, gente que considerará nuestra fe en Dios no sólo como una excentricidad, sino como una evidencia de nuestra ingenuidad y de nuestra ignorancia, y muchos de ellos no perderán la ocasión de burlarse de nuestra fe.

Pero lo que no esperamos de verdad, pensadlo, no lo esperamos, y por eso Judas y los apóstoles necesitan recordárnoslo con insistencia, es que vayamos a encontrar burladores dentro de la mismísima iglesia. Gente que haga mofa de nuestra creencia en el relato bíblico de la creación o el diluvio, o que nos considere supersticiosos o tontos por creer en la realidad de los milagros, o estrechos por no abandonar la moralidad bíblica y adaptarla a la del mundo moderno, y así muchas otras cosas. Eso ya nos sorprende más, no nos lo esperamos, y por eso cuando vemos a estos maestros ayudándonos a comprender la Escritura de una forma que no resulte ofensiva para la mentalidad del mundo, echándonos una mano a la hora de destruir viejas formas de interpretar la Escritura, mostrándonos los errores y las limitaciones de la Biblia a la hora de practicar sus enseñanzas en una sociedad moderna, adaptando la Biblia al mundo, corremos el peligro de decir: “¡vaya, qué interesante! Yo sufriendo oprobio y menosprecio por defender mi fe, y resulta que se puede ser cristiano y ser moderno, tolerante, no tener prejuicios de superioridad con respecto a otras religiones y que así no me llamen fundamentalista, aceptar las teorías científicas para el origen del universo y la vida que vayan proponiendo los evolucionistas ateos y así no parecer ignorante, adaptar el orden la iglesia a las demandas del feminismo y no ser tildado de machista, abandonar la creencia en que los milagros descritos en la Biblia ocurrieron de verdad en la historia, y tener el respeto intelectual de los teólogos progresistas, e incluso descubrir que en realidad la Biblia no condena la homosexualidad, y así obtener el respeto de gays y lesbianas, y aparecer ya como el colmo de lo bueno, inteligente, abierto y sensible. Sólo podría mejorarlo aún más, y es si yo mismo salgo del armario, entonces seré ya la repera, habré alcanzado el nirvana de la modernidad, el olimpo de lo políticamente correcto, seguro que hasta me saca en su dominical algún periódico. Lástima que nunca hayan ido por ahí mis tendencias, que si no se iban a enterar de lo que es salir del armario con estilo…

Y todo esto se lo debemos a estas maravillosas personas, que me han descubierto que se puede ser cristiano y ser absolutamente guay y en la onda al mismo tiempo. ¿No es fantástico?… No, tened memoria, tened memoria, son burladores, también los hay dentro, que convierten en libertinaje la gracia nuestro de Dios, es decir, toman la bondad de Dios como pretexto para una vida de pecado. Niegan la autoridad de nuestro señor Jesucristo, puesto que desprecian las Escrituras. No andan según los mandamientos de Dios, sino según sus malvados deseos. Traen divisiones a la iglesia, al introducir doctrinas extrañas: Son sensuales, puesto que siguen las pasiones de su carne, y no tienen al Espíritu de Dios, por más que se proclamen cristianos. Y ante esta gente, gente como la del artículo que me envió Alberto el pasado lunes, publicado en una revista evangélica, gente que dice que es una desgracia que un pastor se arrepienta de haber cometido adulterio homosexual, porque así avergüenza y reprime a los jóvenes de su iglesia que les gustaría practicar la homosexualidad tranquilamente, ante este tipo de gente yo hago mío lo que decía el apóstol Pablo:

Filipenses 3:18

18 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo;

Así que estemos atentos, y no nos sorprendamos si nos encontramos dentro de la iglesia con los enemigos más mortalmente peligrosos de los creyentes, más capaces de desactivarnos, de sumergirnos en la duda y de llevar nuestro comportamiento de vuelta al mundo, en contra de la fe dada una vez a los santos. La enseñanza clara del Nuevo testamento es que nuestra fe será continuamente atacada desde dentro, no seáis tan ingenuos que creáis a todo aquel que os ofrece un acomodo entre el mundo y la fe cristiana, solamente porque es pastor, teólogo o se llama cristiano. ¡Cuidado! Si escucháis todas las opiniones de las iglesias de Madrid a día de hoy y no encontráis a los lobos no es porque no los haya, sino porque no estáis pensando con discernimiento bíblico.

Así que la primera medida que hay que tomar es ser precavidos, y entramos en la segunda sección, que a su vez se divide en dos partes, la de las medidas que debemos tomar respecto a nosotros mismos, y las que debemos tomar respecto a los falsos maestros y sus seguidores:

Judas 20-23

20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo,21 conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna.22 A algunos que dudan, convencedlos.23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Para empezar, respecto a nosotros mismos, si queremos contender ardientemente por la fe dada una vez a los santos, a parte de estar prevenidos, debemos hacer cuatro cosas:

La primera, v.20: Edificarnos sobre nuestra santísima fe. Ya hemos visto que en esta epístola la palabra fe es casi un sinónimo del contenido doctrinal del evangelio, así que antes de entrar en batalla, debemos estar bien informados y convencidos de las verdades de nuestra fe. Debemos asegurarnos de nuestro crecimiento personal, estudiando las Escrituras en privado y asistiendo a los cultos de la iglesia en los que la Palabra es enseñada y explicada.

Por desgracia vivimos en una sociedad en la que hay poco énfasis por la verdad. A la gente le interesa más si algo funciona o no, y la verdad ha pasado a ser algo relativo, algo que depende de la conveniencia personal, de la cultura, de la época. “Respeta mi verdad y que yo respeto la tuya” parece ser el lema de esta época, pero para los cristianos solamente hay una verdad y esta nos ha sido revelada en la Escritura mediante el Espíritu Santo. Un síntoma de los tiempos que nos ha tocado vivir es que incluso decir que sólo hay una verdad, resulta ofensivo para muchas personas, pero nosotros, en lugar de dejarnos contagiar por este espíritu, debemos recuperar el sentido de la naturaleza diabólica de la mentira y de la falsa enseñanza, y con ayuda de la Biblia trazar límites precisos entre la verdad y el error. ¿Cómo lo haremos sino conocemos la Escritura? No sólo nos perjudicaremos a nosotros mismos, perjudicaremos a los que nos rodean por no saber darles una orientación clara acerca de lo que es verdad, y muchos de nosotros, como padres, vamos a contraer una responsabilidad aún mayor por no poder guiar a nuestros hijos.

¡Sed estudiantes diligentes de la Biblia, asistid fielmente a las reuniones en que se estudia la Palabra, cada una es una oportunidad de crecimiento que no se va a recuperar, pensad también en vuestros hijos y traedles a la escuela dominical, quizá sea uno de los mejores legados que les vayáis a dejar!

La segunda cosa que debemos hacer para estar protegidos y preparados, viene también en el v.20: orad en el Espíritu Santo. Las exhortaciones a que oremos, sin cesar, en toda ocasión, son numerosas en la Palabra y las conocéis bien. Respecto a la necesidad de orar solamente me gustaría llamaros la atención sobre dos cosas.

La primera tiene que ver con el verbo que se utiliza al principio del versículo: edificándoos. Judas utiliza aquí una imagen, la de la construcción de un edificio, que está sacada de la idea de la iglesia como nuevo templo de Dios. Tanto en el estudio, como en la oración, Judas desea que nos embarquemos en una experiencia comunitaria. A lo largo de toda la historia de la salvación, Dios siempre ha trabajado  en un pueblo y mediante un pueblo: el pueblo de Dios. Aunque la salvación sea una experiencia individual y el estudio de la Palabra o la oración también puedan serlo, siempre serán experiencias incompletas mientras no se experimenten también en el seno del cuerpo de Cristo. Esto significa que la experiencia de la oración comunitaria es parte de la edificación del cuerpo de Cristo y una experiencia necesaria para nuestra fortaleza espiritual.

Podemos sugerir días u horas más convenientes para el culto de oración, pero desentendernos de esta reunión semanal es un error que perjudica nuestra vida espiritual. Podemos hacerlo, pero inevitablemente pagaremos un precio por ello. ¿Vale la pena pagarlo? Creo sinceramente que muchos de vosotros, pensando en la cantidad de trabajo que tenéis, en los niños, en la necesidad de descanso, pensáis que sí, que el posible beneficio de la reunión de oración no compensa en términos del sacrificio que hay que hacer por asistir a ella. No creo que aquel a quien llamamos Señor sea de la misma opinión. El pueblo de Dios necesita orar unido, que corazón lata al unísono, sintiendo lo mismo y pidiendo a Dios por las mismas cosas. Si crees que, conforme a su promesa, Dios está presente de una forma especial allí donde dos o tres personas se reúnen en su nombre, entonces no puede darte lo mismo orar solo, que juntarte al resto de los hermanos en el culto de oración, para rogar poderosamente al Señor por un tema.

Lo segundo que quiero decir respecto a la oración es que esta oración en el Espíritu Santo no es una especie de oración carismática especial. Orar en el Espíritu Santo es orar siendo guiado, influenciado, convencido y movido por el Espíritu de Dios. Es dejar que el Espíritu Santo te dé entendimiento de su voluntad, es vivir en santidad y comunión con el Señor para que el Espíritu de Dios controle tus deseos y motivaciones y ponga peso en tu corazón por determinadas cosas. Toda auténtica oración es oración en el Espíritu Santo, y lo que por desgracia hacemos a veces es hablarnos a nosotros mismos, porque estamos pensando sólo en satisfacer los deseos de nuestra carne, porque no hemos buscado la voluntad de Dios, o porque directamente estamos dando la espalda a Dios con nuestro comportamiento.

No creo que alguien que está creciendo en su santísima fe, en estudio de la palabra, en obediencia de vida, en confesión de pecado, que tenga su mente moldeada por el contacto con lo divino y se junte con el pueblo de Dios para compartir sus cargas y escuchar las necesidades y súplicas de otros santos, después pueda orar de otra forma que no sea en el Espíritu Santo. En cambio si mantenemos nuestra mente influenciada mayormente por el mundo, andamos desordenadamente y nos mantenemos aislados, ¿cómo estaremos siendo guiados por el Espíritu de Dios en el momento de la oración?

Pasamos al tercer punto al que Judas nos exhorta para mantenernos personalmente preparados para la lucha contra los falsos maestros, y es el que más nos sorprende: conservaos en el amor de Dios.  ¿Pero no era Dios el que nos guardaba en él, según dice el prólogo y el epílogo de la carta? Es cierto, Dios nos guarda en Él, pero tampoco debemos olvidar que nos dice:

Santiago 4:4

4 …¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.

Y no creo que haya una forma más sencilla de desenmascarar la enseñanza de los falsos maestros, que observar que indefectiblemente nos llaman a la amistad con el mundo. Así que la mejor forma de conservarnos en el ámbito del amor de Dios es sencillamente alejarse de la corriente del mundo y obedecer a Dios, guardar los mandamientos de su Palabra:

Juan 15:9-10

9 Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor.10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Respecto a las medidas personales, en cuarto y último lugar, somos llamados a esperar la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna. Esta es también una excelente forma de protegernos frente a los falsos maestros: poner nuestra fe más allá del horizonte, aguardar la venida de Nuestro Señor Jesucristo. ¿Por qué? Porque no hay mejor incentivo para una vida de santidad que esta expectación gozosa de la venida del Señor. Fijaos en algo muy significativo, cuando Pedro trata en su segunda epístola el tema de los falsos maestros, una epístola cuyo capítulo 2 reproduce casi exactamente el contenido de Judas, al hablar de estas cosas también añade:

2 Pedro 3:3-4,10-18

3 sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias,4 y diciendo: ¿Dónde está la promesa de su advenimiento? Porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 11 Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir,12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!13 Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia. 14 Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz.15 Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito,16 casi en todas sus epístolas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas difíciles de entender, las cuales los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.17 Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza.18 Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.

Resumiendo: Memoria de lo dicho por los apóstoles, estudio de la Palabra, oración en el Espíritu y expectación ante la venida del Señor, las cuatro claves que nos protegen del enemigo y nos preparan para contender ardientemente por la fe.

¿Y una vez que estamos preparados? ¿Cuál debe ser nuestra actitud respecto a los falsos maestros y sus seguidores? O lo que es lo mismo, ¿qué podemos hacer cuando vemos que un hermano deja de asistir al culto para empezar a frecuentar una iglesia donde se le enseña a no tomarse muy en serio la Palabra de Dios? ¿Qué hacemos cuando constatamos que un hermano, influenciado por las enseñanzas orales o escritas de un falso maestro, se está desviando de la fe, está empezando a acomodar la palabra al mundo? ¿Y qué hacemos cuando detectamos en nuestro seno, a alguien que está enseñando doctrinas que se apartan del depósito una vez dado por los apóstoles a la iglesia?

Judas distingue a estas personas en tres grupos y nos recomienda tres tratamientos. En principio, excepto el primer grupo, los que dudan, no parece sencillo determinar quien es quien, pero si nos fijamos en lo que nos recomienda el autor, tendremos una idea de a quién se refiere. El primer caso está claro:

Judas 22

22 A algunos que dudan, convencedlos.

Cuando veamos a un hermano dudar, tambalearse, influenciado por enseñanzas falsas, no debemos rechazarle sino utilizar nuestro propio estudio y conocimiento de la Palabra de Dios para mostrarle el camino correcto. Fijaos que esta es de nuevo una experiencia del cuerpo, una responsabilidad de todos, así que todos debemos estar preparados para defender nuestra fe.

Judas 23a

23 A otros salvad, arrebatándolos del fuego;…

Si los primeros dudaban, por el contexto se diría que estos ya están tan influenciados por las falsas doctrinas que se requiere una acción más drástica. Hay momentos en la vida de la iglesia en que está en juego la salvación de las almas y no podemos detenernos en consideraciones de cortesía. Es necesario que prohibamos como iglesia la comunión con determinadas personas o instituciones, que utilicemos con humildad pero con determinación la autoridad pastoral para demandar un cambio de comportamiento o un alejamiento de determinadas influencias. Finalmente la iglesia no puede obligar a nadie a hacer lo que no quiere, pero al menos llega un momento en que ya no basta con razonar, es necesario incluso apartar de la comunión a alguien, para producir la vergüenza que lleva al arrepentimiento. En último lugar:

Judas 23b

23 … y de otros tened misericordia con temor, aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Lutero opinaba que este tercer grupo se refería directamente a los falsos maestros, él opinaba que el tened misericordia se refería únicamente a la compasión que uno siente hacia los que están perdidos para siempre. Muchos opinan que no, que siempre está abierta la puerta para la misericordia, para el perdón y la reconciliación. Me gustaría pensar esto, y es difícil discernir cuando una persona está tan endurecida que puede ser calificada como un falso maestro, pero el tenor de la epístola de Judas parece dar la razón más bien a Lutero, en el sentido de que poca esperanza para estos personajes que están desviando a los cristianos, debilitándoles y arrastrando hacia el error a muchos otros.

En cualquier cosa, es bueno notar que cualquiera que sea nuestra compasión, debe ser ejercida con temor, no pensando que somos tan fuertes como para ser inmunes a su nefasta influencia. La imagen que nos da Judas de ellos es horrible, muy gráfica: cuando habla de ropa utiliza la palabra que usaba para la ropa interior, en cuanto a contaminada por su carne, me temo que la referencia es sencillamente a la ropa interior manchada de excrementos. Así que de nuevo vemos aquí al Judas del que hablábamos la semana pasada, el que quiere transmitirnos en este caso todo su horror mediante palabras e imágenes muy fuertes. Sin medias tintas, digamos que de los falsos maestros debemos sentir directamente ¡asco!  ¿Qué te sugiere eso? ¿Tontearemos con ellos? ¿Les prestaremos atención? ¿Les invitaremos a casa? ¿O a pasar a nuestra mente? La imagen que nos sugiere Judas es de aborrecimiento total. Normalmente la natural cortesía, nuestra educación que nos invita a tratar bien a todo el mundo, puede llevarnos a comportarnos con falsos maestros como si lo que están haciendo no fuera tan grave. Pero cuando detectamos a alguien del que tenemos constancia que está torciendo las Escrituras, pensemos en el domingo pasado, alguien que nos dice que no debemos evangelizar, o que las religiones paganas tienen origen divino y pueden salvar, o lo que hemos visto hoy, alguien que afirma que la homosexualidad es un don de Dios que necesita ser disfrutado, no puede haber medias tintas, ¡es el momento de contender ardientemente por la fe dada una vez a los santos!

Conclusión

Termino hermanos, no seamos ingenuos, tengamos memoria, tengamos más temor de ofender a Dios que de ofender a los hombres, y tengamos pasión, pasión por la verdad de Dios. Luchemos por la fe. Se lo debemos a los que dudan, a los que están siendo tentados ahora mismo por el error, se lo debemos a nuestros hijos y a los que vendrán a la Alameda en el futuro, sobre todo, se lo debemos al Señor, a su gloria. A él sea la gloria por todos los siglos en la iglesia.

Oremos.

Lectura de despedida:

Colosenses 2:6-7

6 Por tanto, de la manera que habéis recibido al Señor Jesucristo, andad en él;7 arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.

.
.


© Iñaki Colera Bernal – Puedes utilizar este sermón para tu uso personal y reproducirlo, citando su procedencia y autor, siempre que no lo alteres ni busques ningún beneficio económico con ello. “…de gracia recibisteis, dad de gracia” Mateo 10:8b – Si el sermón te ha sido útil, me gustaría saberlo, envíame una nota a

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: