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CUANDO NUESTRA VIDA LLEGA A SU FIN PARTE 3

Posted by OSCAR ESQUIVEL en agosto 15, 2009

cuando nuestra vida llega a su finEntonces, ¿qué debo hacer para ir al cielo?

Hemos visto muchos métodos que no le llevarán al cielo. Ahora veamos el único medio que le permitirá entrar por la puerta de perla. El problema mayor es el pecado, y para comprenderlo, tenemos que comenzar desde el principio.

Dios creó a Adán y Eva como seres perfectos y sin pecado. Pero, un día Satanás, tomando la forma de una serpiente, tentó a Eva para que pecara. Ella lo hizo. Luego también pecó Adán. Esto permitió que una mortal naturaleza pecaminosa se trasmitiera a todos los que nacieron después de ellos.

¿Por qué es tan peligroso el pecado?

En primer lugar, el pecado siempre produce sufrimiento, quebranto de corazón y muerte:

… y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte (Santiago 1:15).

Observe las palabras “siendo consumado”. Mucha gente cree erróneamente que no será castigada por su pecado porque todavía no ha sentido las consecuencias. En realidad, el pecado no ha consumado su trabajo en ellos aún. La Palabra de Dios declara: “La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), y la Palabra de Dios no se equivoca. Al final, nadie escapará del castigo por el pecado.

El pecado es también peligroso porque nos separa de Dios. Por causa del pecado, Adán y Eva fueros echados de la presencia de Dios; y, por causa del pecado, la mayoría de la gente estará separada eternamente de la presencia de Dios en los cielos:

Pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír (Isaías 59:2).

Lo peor es que, por causa del pecado, Jesucristo sufrió y murió en la cruz:

Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras (1 Corintios 15:3).

¿Cuán importante es el tema del pecado? Si el gerente ejecutivo de la General Motors vuela desde New York hasta Tokio para solucionar personalmente un problema, usted sabe que ese es un caso muy importante. ¿Cuán importante es, pues, un asunto que requiere que Dios Todopoderoso deje la perfección del cielo, que nazca en la tierra como bebé, que crezca y muera en forma cruenta en la cruz? ¡MUY importante!

El pecado de Adán y Eva tuvo dos consecuencias. Primero, fueron echados del huerto del Edén. Dios aún los amaba, pero no permitiría que el pecado permaneciera en Su presencia. Segundo, el pecado de ellos pasó a todas las personas que nacieron desde entonces:

Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre [Adán], y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron (Romanos 5:12).

Por el pecado de ellos, todos nacemos pecadores:

Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado… (Gálatas 3:22).

Incluso si usted pecara una sola vez (lo que nadie ha hecho), aún sería pecador:

Porque cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos (Santiago 2:10).

Posiblemente usted diga: “Si todos somos pecadores y Dios nunca permitirá pecado en Su presencia, entonces nadie irá al cielo”. Esto nos lleva a ver la única forma en que el pecado puede ser perdonado: sangre.

¿Por qué es importante la sangre?

A través de la historia, Dios estableció que la sangre siempre desempeñaría un papel importante en el perdón de los pecados:

Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin derramamiento de sangre no se hace remisión (Hebreos 9:22). … y la misma sangre hará expiación de la persona (Levítico 17:11).

Hasta el momento en que Adán y Eva pecaron, estaban desnudos. Después que pecaron, Dios derramó la sangre de un animal inocente para hacer túnicas y cubrir sus cuerpos pecadores:

Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió (Génesis 3:21).

Este es el primer caso en que se registra que Dios derramó sangre para cubrir el pecado de la gente. Tome en cuenta que Adán y Eva pecaron una sola vez, pero un pecado fue suficiente para que fueran pecadores. Por tanto, se tuvo que derramar sangre por su pecado.

¿Qué hacía la gente del Antiguo Testamento respecto a sus pecados?

En la época del Antiguo Testamento, los pecados eran cubiertos temporalmente por la sangre derramada de animales inocentes (vea Levítico 4). Pero, la Biblia dice que ese continuo sacrificio de animales no podía quitar los pecados en forma permanente:

… porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados (Hebreos 10:4).

El día de la expiación

Esta es una hermosa ilustración del papel que desempeñaba la sangre para cubrir los pecados. Dios ordenó que el sumo sacerdote entrara al lugar santísimo del tabernáculo una vez al año. Pero, primero el sumo sacerdote tenía que derramar la sangre de un animal inocente para presentar una ofrenda por el pecado.

En el lugar santísimo había una caja llamada arca. Dentro del arca habían dos tablas de piedra en las cuales Dios había escrito los Diez Mandamientos. El arca tenía una tapa de oro llamada “propiciatorio”. Cada año, en el día de la expiación, Dios aparecía en una nube sobre el propiciatorio. Pero, antes que se manifestara, el sumo sacerdote rociaba la sangre del sacrificio sobre el propiciatorio. Así, cuando Dios miraba abajo, no veía Su ley dentro del arca, sino la sangre sobre el propiciatorio. Pronto comprenderá el significado.

El asunto no era cuán bueno o cuán malo había sido el pueblo. Todos habían pecado; por tanto, todos necesitaban que sus pecados fueran cubiertos, y había sólo una forma: con la sangre.

La pascua

¿Recuerda la historia de la pascua? Los hijos de Israel eran esclavos en Egipto, y el faraón se negaba a dejarlos en libertad. Después de varias plagas, Dios iba a matar al primogénito de cada hogar. Para proteger a los niños hebreos, Moisés recibió la orden de que instruyera a la gente para que consiguieran un cordero. Pero, no podía ser cualquier cordero:

El animal será sin defecto… (Exodo 12:5).

Luego verá por qué esto era tan importante.

Se les indicó que mataran el cordero y untaran la sangre en los dos postes y en el dintel de su casa (Exodo 12:7). Cuando Dios pasara por la tierra dando muerte a los primogénitos, las casas que tuvieran la sangre en los postes y el dintel, se salvarían:

Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto (Exodo 12:13).

Un cordero inocente murió para que la gente viviera. Como vimos, no se trataba de cuán bueno o malo era el pueblo. Todos habían pecado, así que todos necesitaban la sangre en los postes y dinteles de sus casas.

¿Cómo solucionó Jesús el problema del pecado?

En el tiempo oportuno, Dios reveló Su plan para solucionar el problema del pecado de una vez y para siempre. Un día, un predicador, conocido como Juan el Bautista, hizo una de las más importantes declaraciones que ser humano haya hecho jamás. Cuando vio que se acercaba Jesús, dijo:

He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

En esta declaración hay dos aspectos sumamente importantes. Primero, Juan se refirió a Jesucristo como el “Cordero de Dios”. En lugar de continuar derramando la sangre de corderos en sacrificios, Jesucristo vino a la tierra para derramar Su propia sangre como el cordero por excelencia.

Segundo, Jesús vino para “quitar” el pecado de una vez y para siempre, no para cubrirlo por un corto tiempo:

Cuanto está lejos el oriente del occidente, [Jesús] hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones [pecados] (Salmos 103:12).

Jesús no murió para cubrir temporalmente nuestros pecados, sino que derramó Su sangre “para la remisión de los pecados” (Mateo 26:28).

¿Por qué es Jesucristo tan especial?

Debemos comprender por lo menos cuatro hechos importantes acerca de Jesucristo. Primero, El siempre fue y será Dios. Jesús mismo dijo: “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30). El evangelio de Juan comienza con las siguientes palabras: “En el principio era el Verbo [Jesucristo], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1). Cuando un hombre llamado Felipe le pidió a Jesús que le mostrara al Padre, El respondió: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Juan 14:9). Refiriéndose a Jesús, Pablo le escribió a Timoteo: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). La Biblia declara: “Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo [Jesucristo] y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” (1 Juan 5:7).

Segundo, al igual que Dios, Jesucristo no tenía pecado:

Al que no conoció pecado [Jesús], por nosotros lo hizo pecado (2 Corintios 5:21).

Puesto que Jesús nació de una virgen, el Padre de El era Dios, no José. La sangre pura de Dios, sin pecado, fluía por las venas del Señor. Por esa razón, El era el único sacrificio que podía quitar permanentemente nuestros pecados. ¿Recuerda que la ley del Antiguo Testamento pedía corderos sin mancha ni defecto para el sacrificio? Ellos eran la figura del perfecto sacrificio (Jesús) que vendría para quitar los pecados de todo el mundo.

Tercero, Jesús es importante para usted y para mí porque murió voluntariamente para pagar el precio por nuestros pecados. Jesús dijo:

Yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo (Juan 10:17).

Jesús no fue a la cruz contra Su voluntad. Y, no carecía de poder para escapar de ella. El dijo:

¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles? (Mateo 26:53).

Finalmente, Jesús es especial porque resucitó de entre los muertos:

Fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos (Romanos 1:4).

Ningún otro líder religioso en la historia ha resucitado de entre los muertos. Mahoma, Buda, José Smith y todos los demás todavía están en sus tumbas.
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Una respuesta to “CUANDO NUESTRA VIDA LLEGA A SU FIN PARTE 3”

  1. lucero juarez gutierrez said

    esta pagina es de gran bendicion para los lideres que trabajamos con jovenes sigan adelante que Dios los bendiga.

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