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Las costosas equivocaciones que la gente comete al construir una actitud

Posted by OSCAR ESQUIVEL en noviembre 11, 2009

Las costosas equivocaciones que la gente comete al construir una actitud

Muchos adultos inteligentes… se restringen en pensamientos, acciones y resultados. Nunca avanzan más allá de las fronteras de sus propias limitaciones autoimpuestas.

John Maxwell

actitud2Esto es algo que sucede el momento en que nacemos. Los ansiosos familiares aplastan sus narices contra la ventana de la enfermería en el hospital y comienzan el juego: «¿A quién se parece?» Después de mucha discusión, se decide que esa cara rojiza, arrugada, sin dientes, ese bebé calvo, se parece al «tío Harry».

El seguir poniéndole etiquetas al niño aumenta a medida que desarrolla su personalidad. Esa es una reacción humana normal. Todos lo hacemos. Sin embargo, llega a ser hiriente cuando ponemos limitaciones debido a que es un estudiante «C», o un niño corriente o un niño «simple». A menos que los padres tengan cuidado, sus hijos crecerán sintiéndose poca cosa debido a la casilla en la que les han metido y a las pocas esperanzas que han puesto en ellos.

Un niño «encasillado» fue Adam Clarke, que nació en el siglo dieciocho en Irlanda. Cuando Adam era escolar su padre le dijo al maestro que no aprovecharía la escuela.

El maestro le respondió: «Parece inteligente».

Esa declaración cambió su vida, lo sacó de la casilla en la que su padre lo había metido. Vivió hasta los setenta y dos años y llegó a ser un gran erudito, un gran predicador de la Iglesia Metodista inglesa, autor de varios comentarios y de un libro titulado Christian Theology [Teología cristiana]. Cuando Adam Clarke predicaba, decían, la gente escuchaba.1

¿Cuáles son las capacidades de una persona? Nadie sabe. Por eso nadie debe introducir ideas que limitan la vida en las mentes de los demás. Hace treinta años, Johny Weissmuller, también conocido como Tarzán por los cineastas, fue calificado como el más grande nadador del mundo jamás conocido. Médicos y entrenadores de todas partes decían: «Nadie podrá romper jamás los récords de Johny Weissmuller».¡Tenía más de cincuenta! ¿Saben quiénes están rompiendo los récords de Tarzán hoy en día? ¡Muchachas de trece años! Los récords olímpicos de 1936 fueron las marcas normales para los juegos olímpicos de 1972.

Por décadas, corredores entusiastas declararon enfáticamente que nadie podría romper la milla de cuatro minutos. Por décadas, esta predicción parecía cierta. Roger Bannister no escuchó tales suposiciones limitantes. Resultado: Rompió la «imposible» milla de cuatro minutos. Hoy en día, por lo menos 336 hombres han roto esa marca. No se dejaron limitar por las expectaciones de otros.

Recuerde: Otros pueden detenerlo temporalmente, pero usted es el único que puede hacerlo permanentemente.

Un elefante puede fácilmente cargar una tonelada en sus lomos. Pero ¿han visitado un circo y visto a estas criaturas gigantescas permanecer quietas atadas a una pequeña estaca de madera?

Cuando es todavía tierno y débil, es atado con una pesada cadena a una fuerte estaca de hierro. Descubre que no importa cuánta fuerza emplee, no puede romper la cadena ni mover la estaca. Luego, no importa cuán grande y fuerte llegue a ser, sigue creyendo que no puede mover la estaca que ve en el suelo detrás de él.

Muchos adultos inteligentes actúan como este elefante de circo. Se restringen en pensamiento, acción y resultados. Nunca van más allá de las fronteras de su autoimpuesta limitación.

Cuando doy conferencias sobre las limitaciones, hablo sobre lo que llamo «la vitalidad subyacente».

Nuestro Potencial

potencial

En la ilustración de la página anterior, la línea de vitalidad subyacente representa nuestra barrera limitante autoimpuesta. La línea quebrada que sube y baja representa nuestra vida actual. El esfuerzo que se necesita para romper la línea de la vitalidad subyacente, requiere nuestra vitalidad. Cada vez que intentamos pasar la línea hay dolor. Pagamos un precio emocional y físico cuando queremos romper nuestras propias limitaciones y entrar en una área nueva de mayor potencial.

Más adelante, en las secciones III y IV de este libro, miraremos más de cerca este proceso. Lamentablemente, muchas personas aceptan sus limitaciones y nunca alcanzan todo su potencial. Son como las pulgas entrenadas que saltan arriba y abajo dentro de un frasco. El observador notará que el frasco no tiene tapa para que no salgan las pulgas. ¿Pero por qué esas pulgas no saltan fuera del frasco y ganan su libertad? La respuesta es simple. El entrenador de las pulgas, cuando las colocó por primera vez dentro del frasco, le puso una tapa. Las pulgas saltaban alto y golpeaban continuamente su pequeño cerebro contra la tapa. Después de unos cuantos dolores de cabeza, las pulgas dejaron de saltar muy alto y comenzaron a disfrutar su nueva comodidad. Entonces, la tapa podía ser removida y las pulgas seguían cautivas, no por una tapa real sino por una manera de pensar que les decía: «Tan alto, nunca más».

Mark Twain dijo una vez: «Si un gato se sienta sobre una estufa caliente, nunca más se sentará sobre una estufa caliente». Siguió diciendo: «Ese gato nunca más se sentará sobre un estufa fría, tampoco». Conclusión: ese gato asociará las estufas con una mala experiencia y dirá: «Nunca más». Todos nos encontramos con experiencias malas y a ninguno le gusta tomar la «medicina». Sin embargo, nos castigamos a nosotros mismos y castigamos a otros cuando ponemos tapas a nuestro potencial.

Estos son algunos comentarios que hacemos sin pensar y que pueden limitar nuestro potencial e impedirnos romper la línea de los estratos vitales.

«Esto nunca se ha hecho antes».

«Nunca lo intentaré otra vez».

«No te preocupes».

Ahora es su turno. Haga una lista de las declaraciones que han limitado su potencial.

Si alguien pretende cargarle con una línea limitante de la vitalidad subyacente, aquí está un poema que puede contrarrestar el ataque. Léalo de tiempo en tiempo.

Dijeron que no se podía,
pero él riendo dijo:
Tal vez, pero no lo aceptaría
hasta no hacer un intento.
Así que se preparó, con una mueca burlona.
Si estaba preocupado nunca lo demostró.
Cantaba mientras hacía eso que no se podía,
hasta que al fin pudo hacerlo.

Alguien se burló en su cara:
«Tú nunca podrás hacerlo;
al menos nadie lo ha hecho»;
Se despojó de su saco y se quito su sombrero.
Y lo primero que supo es que había comenzado.
Levantada su quijada, con una mueca de burla,
sin dudar ni vacilar, cantaba mientras hacía
eso que no se podía. Hasta que al fin pudo hacerlo.

Miles te dicen que eso tú nunca podrás hacerlo;
miles hay que profetizan tu fracaso;
hay miles que te señalan, con sus dedos,
uno a uno, los peligros.
Prepárate solamente.
Con una mueca burlona despójate de tu saco
y anda, ve, canta mientras procuras hacer
lo que “no puede ser hecho”.
Y entonces tú lo harás.

—Edgar A. Guest

[1]

 

 


1 1. Wesley Tracy, When Adam Clarke Preached, People Listened [Cuando Adam Clarke predicaba, la gente escuchaba], Beacon Hill Press, Kansas City, Missouri, pp. 13–14.

[1]Maxwell, John C.: Actitud De Vencedor; The Winning Attitute. Thomas Nelson, Inc., 1997; 2003, S. 87

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