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II. La juventud hispana en los Estados Unidos

Posted by OSCAR ESQUIVEL en diciembre 27, 2009

II. La juventud hispana en los Estados Unidos

El negociado del censo estima que en el 1996 la población de los Estados Unidos era 265,284,000 habitantes.4 De estos, 28,269,000 eran de origen hispano. Esto implica que el 10.6% de la población es hispana. El crecimiento de la población hispana es muy marcado. En 1980 llegaba sólo al 6.4% del total. Sin embargo, en el 1990 saltó al 9%. Si las condiciones actuales persisten, se proyecta que llegará al 11.4% para el año 2000; al 18.9% para el 2030; y al 24.5% para el 2050. Claro está, estos números pueden cambiar, por ejemplo, si cambian las leyes de inmigración.

La población hispana es mucho más joven que la «blanca» (de ascendencia anglo-europea). La edad promedio de la persona hispana es 26.7 años y la de la población «blanca» es de 35.5. Hay varios factores que explican la juventud relativa de la población hispana. Primero, las mujeres hispanas tienen la mayor tasa de fertilidad en los Estados Unidos. Se cree que en el 1995 nacieron 14.8 niños por cada mil habitantes. Si desglosamos estos números por grupos étnicos, veremos que la tasa de fertilidad de la población «blanca» fue de 14.2, la afroamericana fue de 18.2 y la asiática fue de 17.3. Sin embargo, se estima que en el 1995 nacieron 25.2 niños por cada mil personas hispanas. Segundo, las personas que emigran a los Estados Unidos son relativamente jóvenes. Todo esto explica por qué el 29.6% de la población hispana actual tiene 15 años de edad o menos.

A pesar de su juventud, el nivel educativo del hispano promedio es menor al del resto de la población estadounidense. Sólo 60.4% del pueblo latino ha logrado graduarse de escuela superior. De hecho, se cree que uno de cada diez hispanos no pasó del quinto grado de escuela elemental (o «primaria»). Sólo el 9% de los habitantes latinos tiene un grado universitario. Lo peor es que la situación no promete una pronta mejoría. Primero, durante el 1993 sólo 63% de los estudiantes hispanos se graduaron de escuela superior. Ese mismo año, el 90% de los estudiantes blancos y el 84% de los afro-americanos lograron terminar sus estudios. Segundo, sólo el 7.7% de los estudiantes universitarios en el 1995 eran hispanos. Tercero, se estima que más de 100,000 jóvenes hispanos abandonaron sus estudios de escuela superior durante el año escolar 1994–1995.

Como es de esperar, este bajo nivel educativo asegura que la tasa de desempleo entre la juventud hispana continuará siendo muy alta. Mientras durante el 1996 el 5.4% de la fuerza trabajadora nortemericana estaba desempleada, la tasa de desempleo entre los hispanos alcanzó el 8.9%. Sin embargo, durante ese mismo año el 23.6% de la juventud hispana estaba desempleada. Este segmento de la juventud hispana—que no estudia y que no trabaja—es el más propenso a optar por el crimen, por el uso de substancias controladas y por el abuso de las bebidas alcohólicas.

Esto explica también por qué el pueblo hispano es más pobre que la población general. Mientras el salario semanal promedio de las personas «blancas» fue de $506 durante el 1996; el salario promedio del hispano fue de sólo $339. Otra forma de apreciar la diferencia es considerando el ingreso familiar promedio durante el 1995: $34,076 para la población general y $22,860 para la hispana. Se estima que tres de cada diez personas hispanas vive bajo el nivel de pobreza nacional. Para la niñez y la juventud la situación es aun peor: cuatro de cada diez personas latinas menores de 18 años viven en la pobreza.

A pesar de los graves problemas educativos y económicos que enfrenta, se estima que sólo el 5.2% de la población hispana consume drogas ilícitas con regularidad. Este promedio es menor al promedio de la población «blanca» (6.1%) y al de la afro-americana (7.5%). Del mismo modo, el consumo habitual de bebidas alcohólicas entre hispanos es un poco menor (43.1% comparado al 54.2% de la población «blanca»). También se cree que la adicción a la nicotina es menor, ya que mientras el 53.8% de los jóvenes «blancos» han fumado alguna vez, sólo el 45.6% de los hispanos han usado tabaco. Finalmente, la actividad sexual entre adolescentes es mayor en los otros grupos étnicos. El porcentaje de jóvenes activos sexualmente es mayor entre la comunidad afro-americana (79.1%), seguida por la «blanca» (58.2%) y por la hispana (56.5%).

Ahora bien, un dato a considerar es el hecho de que los tipos de conducta peligrosa enumerados en el párrafo anterior se refuerzan mutuamente. Por ejemplo, los jóvenes que ingieren bebidas alcohólicas tienen una propensión 7.5 veces mayor de usar alguna droga ilícita que quienes nunca han tomado. Del mismo modo, el 60% de las mujeres que contrajeron algún tipo de enfermedad de transmisión sexual estaban en estado de embriaguez cuando se contagiaron. Otro peligro inherente al uso de drogas ilícitas y al abuso alcohol es la muerte en accidentes de tránsito. Se estima que ocho personas jóvenes mueren diariamente en las carreteras de los Estados Unidos a causa de conductores intoxicados

[1]

 

 

 


4 Todas las estadísticas que presentamos en esta sección han sido tomadas de manual editado por Ronald Alsop, The Wall Street Journal Almanac 1998 (New York: Ballantine Books, 1997).

[1]Jiménez, Pablo A.: Introducción a Los Ministerios Juveniles. Decatur, GA : Libros AETH, 1997, S. 37

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