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III. Estrategias para el ministerio con la juventud continuacion

Posted by OSCAR ESQUIVEL en diciembre 27, 2009

III. Estrategias para el ministerio con la juventud

Después de haber establecido la base teológica para el trabajo con la juventud, pasemos a considerar estrategias pertinentes para el trabajo con adolescentes. Ofreceremos estrategias para el ministerio con la juventud en tres niveles distintos: en el hogar, en la iglesia local y en la iglesia a nivel denominacional.

A. El ministerio con la juventud en el hogar

Si algo debió quedar claro en el capítulo anterior es el papel clave que juega la familia en la vida del adolescente. Por esta razón, queremos dedicar esta breve sección a presentar algunas sugerencias sobre cómo los padres pueden fomentar la fe de los jóvenes en el hogar.

1.     La contribución más importante que un padre puede hacer a la vida de sus hijos e hijas es mantener un matrimonio estable. Como vimos anteriormente, las personas jóvenes que provienen de hogares «intactos» estables pueden manejar más efectivamente los problemas de la adolescencia.

2.     Ahora bien, la realidad es que en los Estados Unidos uno de cada dos parejas que contrajeron matrimonio a partir del 1979 terminará divorciada y que el 90% de las madres obtendrán la custodia de sus hijos e hijas. Las personas adultas divorciadas que están criando jóvenes deben procurar la mayor armonía posible en su relación con su ex-pareja. El padre debe mantenerse involucrado y activo en la vida de sus hijos. Ahora bien, si el padre ha abandonado el hogar, es importante que uno de los abuelos o de los tíos presente una imagen masculina positiva que llene el vacío dejado por el padre.

3.     También es importante que los padres y las madres no expongan a los jóvenes a situaciones moralmente ambiguas. La persona que tiene la custodia no debe tener amantes que pasen la noche en su casa. Mucho menos debe convivir con otra persona sin casarse. Lo menos que un padre quiere escuchar de los labios de sus hijos es «si tú lo haces, ¿por qué yo no lo puedo hacer también?»

4.     Es importante que los adolescentes tengan supervisión familiar en las tardes, después de llegar a casa de la escuela. Las personas jóvenes que pasan varias horas solas en sus casas durante las tardes pueden emplear ese tiempo en cosas negativas, tales como leer o ver pornografía, ingerir bebidas alcohólicas, fumar, o usar otras substancias controladas. Esto es particularmente importante en aquellos hogares donde uno de los padres tiene material pornográfico, alcohol, drogas o cigarrillos en la casa. Del mismo modo, una casa sola es el lugar «ideal» para tener relaciones sexuales prematrimoniales.

5.     Los padres y las madres deben compartir su fe en el hogar. Es importante que la juventud aprenda la «disciplina espiritual» en su propia casa. Enséñeles a sus hijos por medio de su ejemplo a asistir a la iglesia, a leer la Biblia y a orar regularmente.

6.     Pase diariamente unos 10 o 15 minutos hablando a solas con cada uno de sus hijos.

7.     Comparta su fe con las amistades de sus hijas. Conozca quiénes son sus amigos y amigas. Invíteles a visitar su casa y a asistir a la iglesia con ustedes.

8.     Limite los «sleep-overs» y los «pajamas parties», sobre todo cuando uno de los jóvenes parece estar «enamorado» de su hijo o hija. Tampoco permita que sus jóvenes pasen la noche en casas de personas que usted no conoce bien. De otro modo, corre el riesgo de que vean conducta poco apropiada.

9.     Esté al tanto de la influencia de los medios de comunicación masiva en sus jóvenes. Siéntese a ver televisión con ellos. Lea las letras de las canciones que escuchan (si no están impresas en el material que acompaña al CD o cassette, ¡escuche el disco!). Lea las reseñas periodísticas de las películas nuevas. Vea semanalmente una hora de videos musicales con sus jóvenes (casi todos los canales musicales tienen algún programa semanal donde presentan los «favoritos» de la semana).

10.     Aproveche las «oportunidades educativas» que puedan ofrecer las películas, los videos, la música y los programas de televisión para discutir con sus hijos valores éticos y morales. Por ejemplo, si uno de los personajes de un película es un ladrón, puede aprovechar la ocasión entablar un diálogo sobre el robo.

11.     Preste atención a las «señales de peligro» que sus jóvenes puedan manifestar. Por ejemplo, un adolescente necesita ayuda si está deprimido, manifiesta problemas de conducta en el hogar o en la escuela, baja las notas súbitamente, aumenta o pierde peso considerablemente, manifiesta interés en el ocultismo, guarda aparatos sexuales en su cuarto, tiene parafernalia de drogas, o roba, entre otras cosas.

12.     Sea un buen ejemplo a sus hijos. Usted es la persona más importante en su vida y su mejor maestra.

B. Estrategias para el ministerio con la juventud en la congregación local

Dada la complejidad de este tema, vamos a dividir las sugerencias en tres áreas: la figura pastoral, la organización y el programa de la iglesia

1. La figura pastoral

El pastor o la pastora juega un papel muy importante en la vida del adolescente. El Alban Institute, una organización dedicada al estudio sociológico de las congregaciones protestantes en los Estados Unidos, ha encontrado que las características principales que un joven busca en un pastor o una pastora son las siguientes:2

•     que sus sermones se relacionen con la vida diaria

•     que sea fácil conversar con él o ella

•     que les haga sentir cómodos y relajados

•     que sea fácil conversar con su esposa o esposo

•     que la familia pastoral entable amistad con la juventud

•     que demuestre buenos modales en el trato con los demás.

•     que conduzca una administración de «libros abiertos»

•     que sea una persona honesta

•     que demuestre confianza en sí misma

•     que motive a los demás a sentirse confiados en sí mismos

Estas características están íntimamente relacionadas con las que buscan en una congregación:3

•     que sea abierta y accesible

•     que conduzca al desarrollo espiritual

•     que la gente sea sincera y honesta

•     que los miembros sean amistosos

•     que haya un ambiente informal

•     que la adoración sea «viva» y exuberante

2. Organización

En la mayor parte de nuestras congregaciones la organización del trabajo juvenil es similar. Por lo regular, hay una sociedad de jóvenes. También hay algunas personas adultas que aconsejan a la sociedad. La sociedad de jóvenes no tiene representación en la Junta directiva de la iglesia local (llámese junta de oficiales, de gobierno, concilio o consistorio).

En este trabajo queremos proponer una estructura organizacional un tanto más compleja. Esta requiere mayor cooperación entre los ministros ordenados y el laicado.4 La estructura sugerida combina los siguientes elementos:

a)     La iglesia debe nombrar una persona encargada de coordinar el trabajo juvenil. Llamaremos a esta persona el «representante de la juventud». Esta persona se encargará de servir como enlace entre la sociedad de jóvenes, los comités (o ministerios) y la Junta directiva de la iglesia. Esta persona debe formar parte de la sociedad de jóvenes (como consejera) y de la Junta directiva, con voz y voto.

b)     El pastor o la pastora y el representante de la juventud formarán un equipo de trabajo. Si la iglesia tiene un ministro asociado para la juventud, esta persona deberá integrarse este equipo de trabajo. Aprovechamos para decir que el rol principal del ministro asociado es ser un facilitador que se encargue de las tareas específicas (tales como las tareas administrativas relacionadas a la coordinación de campamentos, conciertos, retiros, etc.). Las iglesias locales que tienen ministros asociados para la juventud deben evitar la dependencia excesiva en esta persona. Si se delega toda la responsabilidad del trabajo juvenil en la pastora asociada, tanto la congregación como el pastor rector corren el peligro de perder contacto con la juventud de la iglesia. Esto puede causar una crisis cuando el pastor asociado se vaya a pastorear otra congregación.

c)     La iglesia debe nombrar un comité de ministerios juveniles. Este será un grupo asesor compuesto de, por lo menos, seis personas. Tres deben ser jóvenes: una de nivel de escuela intermedia, otra de escuela superior (preparatoria) y una universitaria («college»). Las otras tres personas deben ser adultas: una joven adulta (con no más de 30 años), una adulta de mediana edad (entre 35 y 55 años) y una envejeciente (mayor de 60 años). La responsabilidad principal de este comité será asesorar al pastor, al representante de la juventud y a la directiva de la sociedad de jóvenes en la planificación, desarrollo, supervisión y evaluación de actividades. Este comité también deberá velar por el bienestar general de la juventud de la iglesia, procurar el desarrollo en la líderes juveniles y supervisar las actividades que puedan llevarse a cabo.

d)     El otro componente importante en esta estructura organizacional es la directiva de la sociedad de jóvenes. La misma podrá seguir con la estructura tradicional. Sin embargo, deberá coordinar sus planes con el comité de ministerios juveniles.

e)     La iglesia local deberá llevar a cabo un retiro anual de planificación. Parte integral de dicho retiro será la planificación de actividades juveniles. Tanto la persona representante de la juventud como el comité de ministerios juveniles debes asistir a dicho retiro para decidir cuáles actividades serán llevadas a cabo durante el año próximo.

3. Actividades

Uno de los errores más comunes en la programación juvenil es duplicar el programa general de la iglesia local. Las sociedades de jóvenes que caen en este error celebran cultos de predicación, servicios de oración, y estudios bíblicos que compiten con el programa regular de la congregación. Estos buenos hermanos olvidan que el propósito de la sociedad es llevar a cabo actividades diseñadas especialmente para la juventud, no repetir lo que hacen los adultos. A continuación enumeraremos rápidamente varias actividades juveniles que se pueden llevar a cabo en la iglesia local.

a)     La visitación es el corazón del ministerio con la juventud. La fe se establece y se cultiva a través de nuestras relaciones con los diversos miembros de la comunidad de fe.5 Los objetivos principales de la visitación a la juventud son los siguientes:

•     Establecer y mantener contacto entre la persona joven y la congregación.

•     Llegar a conocer, comprender y animar a la persona en su vida y en su desarrollo en la fe.

•     Orar con y por el joven.

•     Exhortar a la persona a participar en la adoración congregacional.

•     Proveer cuidado pastoral.

b)     La iglesia local también debe llevar a cabo actividades que ayuden a la juventud en la toma de decisiones sobre situaciones vitales y en la determinación de juicios morales. Es decir, la congregación debe llevar a cabo actividades que eduquen en valores a la juventud. Estas actividades deben ayudar a la persona joven a discernir y analizar las implicaciones morales de la acción humana; a emitir juicios morales; a considerar diferentes perspectivas morales; a actuar en función a sus principios; y a evaluar críticamente su propia conducta.6 Entre las actividades que se puede llevar a cabo con la juventud para cumplir este objetivo están las siguientes:7

•     Clarificación de valores: Estas actividades pretenden ayudar a la juventud a desarrollar su propio sistema de valores. Este tipo de actividades presentan una serie de alternativas que se debe evaluar críticamente. La persona debe escoger una y justificar su selección.

•     El dilema moral: Esta actividad presenta una situación donde aparecen dos o más valores en conflicto.

•     La dramatización: Este método permite que los jóvenes se involucren afectivamente con la situación presentada.

•     La investigación/acción: Estas actividades requieren que la persona investigue una situación que presente un problema moral y sugiera cursos de acción.

•     «Ir y ver»: La sociedad de jóvenes puede visitar instituciones importantes para la vida moral de nuestra sociedad tales como los centros de detención juvenil y la corte juvenil. Otra variante son las entrevistas a líderes de la comunidad.8

•     «Ver, pensar y actuar»: Este es el método de reflexión diseñado especialmente para trabajar con jóvenes por la Acción Católica. El mismo divide el análisis de un tema en tres etapas. Primero se analiza la realidad considerando hechos concretos («ver»); después se confronta la realidad con los principios de la fe («pensar»); entonces de discuten estrategias para lidiar con el problema o situación («actuar»).9

c)     Un tipo de actividad similar a la anterior es el análisis de los materiales transmitidos por los medios de comunicación masiva. Se pueden llevar «cine-foros» y «tele-foros» donde la juventud se reúna con sus consejeros para ver películas o programas de televisión. También se pueden llevar a cabo «audio-foros» para escuchar y analizar el contenido de la música popular. A continuación ofrecemos algunas preguntas claves que pueden guiar la discusión:

•     ¿Qué dice sobre Dios?

•     ¿Qué dice sobre la humanidad?

•     ¿Presenta alguna entidad u objeto como si fuera una divinidad (el «yo», el dinero, etc.)?

•     ¿Qué dice sobre la felicidad y sobre cómo se alcanza?

•     ¿Qué dice sobre la sexualidad?

•     ¿Presenta soluciones a los problemas de la vida? ¿Cuáles?

•     ¿Quién es el héroe o la heroína?

•     ¿Quién es el villano o la villana?

•     ¿Qué características se presentan como positivas? ¿Cuáles se presentan como negativas?

•     ¿Cómo se define la belleza y el valor de la persona?

•     ¿Cómo presenta a la familia?

•     ¿Cuál es la visión que presenta del mundo?10

d)     También es necesario llevar a cabo actividades que clarifiquen las dudas y contesten las preguntas que nuestros jóvenes puedan tener sobre diversos temas. En su libro ¿Tendrán fe nuestros hijos?, Westerhoff afirma que en el desarrollo espiritual se pasa por una etapa «interrogativa».11 Debemos interpretar positivamente las dudas existenciales y las preguntas de la juventud cristiana sobre la fe como una expresión de esta fe interrogativa. Por esta razón, debemos llevar a cabo actividades en las cuales la juventud pueda aclarar sus dudas. Las mismas pueden ser muy amenas si parodian las conferencias de prensa o los programas de entrevistas de la televisión.

e)     Hasta ahora, las actividades enumeradas han sido bastante sedentarias. Eso me lleva a recordarles la importancia de los proyectos prácticos en los programas juveniles. La juventud necesita proyectos que le permita desarrollar destrezas y servir a la comunidad. Las posibilidades son ilimitadas. Se pueden hacer brigadas de trabajo para hacer trabajo de mantenimiento, jardinería, y pintura en las casas de los ancianos de la iglesia. Se pueden hacer proyectos de conservación donde la juventud de la iglesia ayude a limpiar o a sembrar árboles en un solar baldío. Se pueden hacer proyectos para lavar autos o ayudar en el mantenimiento de la iglesia.

f)     Otra cosa que podríamos hacer es establecer en nuestros templos «centros juveniles» donde la juventud pueda ir en las tardes, después de salir de la escuela. Creo que este sería uno de los mayores servicios que nuestras congregaciones podrían ofrecerle a la familia puertorriqueña.

No queremos terminar esta sección sin hablar de la importancia que tienen las actividades sociales y recreativas para la juventud. La iglesia debe ofrecer alternativas a la «calle». Podemos celebrar «fiestas» donde se pueda compartir sanamente, bajo la supervisión de adultos, en un ambiente donde no habrá drogas, cigarrillos ni alcohol. Del mismo modo, podemos celebrar días de juegos donde puedan compartir unidos en un ambiente que no fomente la competencia y el deseo de ganar a toda costa.

C. Estrategias para el ministerio con la juventud a nivel denominacional

Las iglesias locales necesitan apoyo denominacional para poder cumplir su misión con efectividad. Este apoyo es particularmente necesario para el desarrollo de ministerios especializados, tal como el trabajo pastoral con la juventud. Pasemos, pues, a enumerar algunas recomendaciones sobre el trabajo juvenil a nivel denominacional.

1.     La denominación debe proveer material de escuela bíblica para jóvenes: Una de las quejas constantes de las iglesias es que no encuentran materiales de escuela bíblica apropiados para la juventud. Al momentos de escribir estas líneas, la única revista de escuela bíblica dominical diseñada especialmente para la juventud hispana es Lecciones cristianas para jóvenes. Esta es una revista bilingüe, producida por la casa de publicaciones de la Iglesia Metodista Unida. Esta es una revista de muy buena calidad escrita por personas hispanas. Las personas interesadas en revisar una copia de esta revista, pueden ordenarla comunicándose con los editores. En la bibliografía que se encuentra al final de este manual indicamos cómo ordenar esta revista. Ahora bien, lo ideal sería que la denominación produjera el material educativo que las iglesias tanto necesitan.

2.     La denominación debe proveer materiales de estudio sobre temas de interés: Las distintas denominaciones deben producir materiales curriculares que puedan ser usados en escuelas bíblicas inter-generacionales y en los estudios bíblicos de la iglesia. Es decir, deben producir pequeños manuales educativos que las iglesias locales puedan usar para discutir temas de interés para toda la familia. Algunos de los temas a tratar podrían ser la comunicación con la juventud, la comunicación en la familia, el desarrollo humano, la educación sexual, las enfermedades de transmisión sexual, la iglesia ante la criminalidad, y la consejería pre-matrimonial, entre otros.

3.     Las denominaciones deben proveer ayudas homiléticas para ministros: Cada denominación debe proveer a su cuerpo ministerial bosquejos de sermones y de conferencias para la juventud. Estos materiales podrían emplearse tanto en el trabajo semanal de la iglesia como en campañas de jóvenes.

4.     La denominación deben proveer centros de recursos educativos: Las denominaciones deben establecer centros de recursos educativos regionales para el ministerio juvenil. Dichos centros deben tener materiales sobre el ministerio con la juventud, en particular, y sobre la educación cristiana, en general. Sería ideal que tuviera materiales y equipos audiovisuales que las iglesias locales pudieran usar o alquilar.

5.     La denominación debe proveer acceso a campamentos regionales para jóvenes: Otro servicio que debe proveer la denominación es la administración de campamentos regionales para jóvenes. Esto se facilita si la denominación tiene y administra algún campamento. Sin embargo, hasta las iglesias que no tienen este tipo de instalaciones pueden llevar a cabo campamentos juveniles en alguna instalación alquilada. Los campamentos regionales son mucho más llamativos para la juventud, porque le permite conocer a otras personas cristianas de la misma edad. Este tipo de campamento se puede llevar a cabo en algún fin de semana. También se pueden celebrar campamentos más largos durante los inviernos y los veranos.

6.     La denominación debe tener una persona encargada del trabajo con la juventud a nivel regional: Cada denominación debe nombrar una persona encargada de coordinar el trabajo con la juventud a nivel regional. Esta persona bien podría trabajar a tiempo parcial, mientras pastorea una iglesia local pequeña o coordina los ministerios con la juventud en una congregación numerosa. Entre las responsabilidades de dicha persona estarían la administración del centro de recursos regional, la coordinación de los campamentos regionales, la producción de recursos educativos y la coordinación de actividades juveniles en unión a las comisiones y los comités correspondientes.

7.     La denominación debe llevar a cabo proyectos comunitarios: Sería hermoso ver contingentes de jóvenes llevando a cabo proyectos comunitarios. Por ejemplo, podrían ayudar en la construcción de un templo, en la renovación algún centro de ayuda social, o en la conservación del ambiente.

Ahora bien, ¿cómo pagar por todo esto? La respuesta no es tan compleja. Los materiales curriculares serían vendidos y la ganancia que puedan dejar sería reinvertida en la producción de nuevos materiales. El resto de las actividades—incluyendo parte del salario de la persona que coordine el trabajo juvenil—podría sufragarse con la institución de un «Domingo de la juventud» a nivel denominacional. Ese día las sociedades de jóvenes locales recogerían una ofrenda especial designada para la oficina de ministerios juveniles a nivel nacional o regional.

IV. Una nota bíblica

Si una iglesia local o una denominación decidiera implantar todos los programas que aquí hemos esbozado, tendría trabajo para muchos años. La tarea parece inmensa, pero no debemos desmayar. Debemos recordar que Dios ha puesto en nuestras manos la tarea de predicarle el evangelio a la juventud. Podremos hacerlo porque mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo (1 Jn. 4:4). Podremos hacerlo porque nuestra fe vence al «mundo» (1 Jn. 5:4). Podremos hacerlo porque nuestra Iglesia es joven, es fuerte, la palabra de Dios permanece en ella y ha vencido al maligno (1 Jn. 2:14b).

[1]


2 Robert T. Gribbon, Developing Faith in Young Adults: Effective Ministry with 18–35 Year Olds (Washington, DC: The Alban Institute, 1993), p. 46.

3 Ibid.

4 En esta sección sehuimos a Martinson, op. cit., p. 67–80, passim.

5 Ibid, pp. 130–131.

6 Virginia Loubriel Chévere, «Percepción del maestro-a- en torno a la educación en valores y el desarrollo moral de los estudiantes: Implicaciones para la planificación estratégica en el desarrollo personal del adolescente» (Ed.D. diss., Universidad de Puerto Rico, 1994), p. 42.

7 Ibid, pp. 60–64, passim.

8 C. Ellis Nelson, Helping Teenagers Grow Morally: A guide for Adults (Louisville, Westminster/John Knox Press, 1992) pp. 79–80.

9 Jorge Borán, El futuro tiene nombre: Juventud (Bogotá: Ediciones Paulinas, 1995), pp. 293–294.

10 Mueller, op. cit., p. 164.

11 John H. Westerhoff, ¿Tendrán fe nuestros hijos? (Buenos Aires: La Aurora, 1978) p. 117.

[1]Jiménez, Pablo A.: Introducción a Los Ministerios Juveniles. Decatur, GA : Libros AETH, 1997, S. 55

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Una respuesta to “III. Estrategias para el ministerio con la juventud continuacion”

  1. desde el 13 de septiembre de 1999 soy voluntario de una Escuela de Formacion Deportiva Integral de niños y jovenes en Arada,Santa Barbara, Honduras con edades de 5 a 23 años siendo 120 participantes, sin fondos subsistiendo con rifas,subastas,ventas de comidas, excurciones ,proyeccion de peliculas, haciendo una educacion integral,tomamos el deporte como medio motivador para prevenir adicciones, maras,pandillas juveniles, sida,mediante entrenamientos,partidos deportivos,visitas a los lugares cercanos, retiros espirituales,campañas de reforestacion,salud comunitaria,desfiles civicos patrioticos,rescate de valores, convivios,excurcion.Soñamos con tener una personeria juridica y asi poder accesar a fondos y comprar 10 manzanas de tierra y construir u CENTRO DE FORMACION DEPORTIVAINTEGRAL completo y moderno.AYUDENOS; DIOS LES BENDIGA.

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